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Observa lo siguiente antes de comprar
o preparar los alimentos de tu bebé: No los
compres procesados con una gran cantidad de
químicos ya que son menos nutritivos que los
frescos. Parece ser que algunos aditivos no
ofrecen peligro pero hay otros bastante dudosos.
Debes tener cuidado con aceites vegetales
bromados, quinina, sacarina, nitrato
y nitrito de sodio, hidroxianisol butílico, hidroxitolueno butílico, cafeína,
glutamato monosódico, galato propílico, sulfitos y colores y
sabores artificiales. No le des a tu bebé alimentos que contengan
edulcorantes artificiales. La sacarina, está totalmente demostrado
que produce cáncer, se encuentra en el mercado porque se piensa que
ayuda al control de peso. Por tal motivo no debes incluirlo en la
dieta de tu bebé. Cómprale frutas y verduras que en lo posible
estén libres de químicos. Sin embargo, si no es posible, no te
preocupes ya que muchos científicos creen que el riesgo es
pequeño. Las hortalizas que se cultivan localmente son generalmente
más seguras ya que no necesitan gran cantidad de preservativos para
el trayecto de viaje. También los que tienen hojas, cáscara o
corteza están más protegidos. Como coliflor, maíz y
plátano. Pela las verduras y frutas antes de usarlas. Además
lávalas con agua y detergente utilizando un cepillo duro cuando se
pueda. Esto ayuda bastante aunque no te garantiza del todo la
purificación. Recuerda que es importante que des a tu bebé una
gran variedad en su alimentación ya que esto le será más
agradable y le dará vitaminas y minerales de diversas
fuentes. También varía las proteínas como cereales, panes, etc.
No cocines para tu bebé con mucha grasa. Hazlo con aceite o
margarina en lugar de mantequilla. Quítales a las carnes y a las
aves lo gordo de la piel. Cuando sea posible cómprale pollo o carne
criados sin sustancias químicas ni antibióticos. Nunca le des a tu
bebé pescado de aguas posiblemente contaminadas. No compres o
consumas productos cuya frescura no sea comprobable pues pueden
causar intoxicación. Actualízate leyendo revistas y periódicos en
cuanto a las novedades en materia de higiene de alimentos.
Proporciónale a tu bebé lo que se cree que tiene propiedades
contra el cáncer como colecitas de Bruselas, coliflor, repollo,
frijoles secos, zanahorias, calabaza melón y los que contienen
fibra. El Alar es una sustancia que se utiliza para acelerar la
maduración de las frutas sobre todo manzanas, uvas y cacahuates.
Importantes productores de jugo y puré de manzana han hecho
público que no aceptan la fruta contaminada con Alar. Pregunta en
el supermercado cuales son las manzanas libres de esta
sustancia. Es importante que tomes precauciones pero no
te obsesiones ni exageres en los cuidados.
Nunca
debes dar a tu bebé
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Frutas
o vegetales que sepas que están contaminados. Cuando en los
noticieros o periódicos informen que determinado producto
puede causar riesgo.
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Agua
contaminada con plomo o cualquier otra materia.
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Carnes
ahumadas como salchichas, salchichón o tocino ya que
contienen mucha grasa, colesterol y algunas veces harina de
hueso.
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Pescado
ahumado como salmón o trucha.
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Pescado
de aguas contaminadas.
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Pescado
crudo como el sushi ya que tu bebé no puede masticar lo
necesario para destruir los parásitos que se alojan en él.
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Chocolate,
café, té o algo que contenga cafeína o compuestos similares
ya que puede impedir la absorción del calcio.
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Alimentos
químicos como crema no láctea y similares.
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Teas
de hierbas.
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Suplementos
de vitaminas que no sean para niños.
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Bebidas
alcohólicas, ya que hay a quienes les parece gracioso darles
una probadita lo cual es sumamente riesgoso pues es verdadero
veneno para ellos y además se corre el riesgo de que termine
gustándole.
Alimentos
Orgánicos
Este tipo de alimentos empiezan a
aparecer en las tiendas naturistas. Sin embargo, hay que tener en
cuenta que no existe una definición legal de lo que es
orgánico. Asegúrate que se certifique que fue cultivado sin
insecticidas ni herbicidas. Sin embargo, esto no te da una total
garantía ya que pudo haber sido contaminado con sustancias del
suelo o del agua. Algunas plantas inclusive producen sus propios
pesticidas naturales para protegerse de plagas lo cual según
algunos científicos causa mayor daño que los pesticidas
sintéticos a menos que la producción natural sea controlada dentro
de ciertos límites. Si encuentras en el mercado alimentos
orgánicos a precios razonables o si puedes pagar un precio
alto por ellos, quizá te convenga adquirirlos. Pero si no es
posible, no te preocupes ya que lo riesgos de consumir otros
productos son pocos.
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