|
Creando hábitos
Acostúmbralo a dormir menos durante el
día reduciendo el tiempo de sus siestas o eliminando una de ellas
para que así por la noche duerma mayor tiempo. Si lo estás
acostando muy temprano, hazlo un poco más tarde para que no
madrugue. Cada día acuéstalo 10 minutos después de lo habitual
hasta que poco a poco, le recorras su horario una hora. Para
tener éxito en esto, necesitarás atrasarle también sus siestas y
sus comidas. Cuando despierte por la madrugada, no lo atiendas
inmediatamente, espera unos cinco minutos, quizá se vuelva a
dormir. Si no funciona el método de obscurecer su recámara,
entonces deja entrar un poco de luz y coloca algunos juguetes
inofensivos en su cuna para que al despertar se entretenga con ellos
en lugar de despertarte. No le dejes animales de peluche o felpa que
pueden causar asfixia; ponle juguetes de los que se adhieren a la
cuna. No lo alimentes en cuanto despierte pues si él está
acostumbrado a desayunar a las 5:30, estará despertando a esta
hora. Sin embargo, si se da cuenta de que no hay alimento en ese
momento, irá aplazando su hora de despertar. Si todos estos
intentos no te resultan exitosos, quizá tu bebé es realmente de
poco sueño y tendrás que adaptarte a esta situación.
Se Despierta por las
Noches
Todas las personas despertamos por las noches al
movernos, pero tu bebé debe aprender que necesita seguir dormidito
hasta el amanecer. Si tu acostumbras ayudarlo en esos momentos a
volverse a dormir, alimentándolo, o dándole palmaditas; estás
propiciando que cada día sea más difícil para él conciliar el
sueño por sí solo. Te aconsejamos que cuando despierte por la
noche, te acerques a él pero no lo alimentes. trata de ayudarlo a
volverse a dormir, cantándole una canción, meciéndolo, etc. hasta
que se acostumbre a no comer durante la noche. Si aún así continua
despertando con apetito, asegúrate de que coma bien antes de
acostarlo.
Si tu bebé
se duerme antes de terminar su última comida,
intenta darle su merienda mucho antes de acostarlo y más tarde,
cuando parezca tener sueño, ponlo en su cuna amodorrado pero
despierto. Conforme los niños van creciendo, es menos probable
que se queden dormidos al estar comiendo. Lo importante es que
aproveches la oportunidad cuando se te presente de acostar a tu
bebé despierto para que aprenda a dormirse por si solo sin
necesidad de ayuda. Si tu bebé sigue comiendo durante la noche,
posiblemente no es por apetito sino por costumbre. El método más
rápido para que ya no despierte por las noches es dejarlo
llorar, aunque para algunos padres esto es difícil. Sin embargo,
es bastante efectivo. Si eres capaz de aguantar una hora de
llanto y gritos, no te acerques a él, ni lo alimentes, ni le
hables.
Déjalo
llorar
hasta que se convenza que por medio del llanto no logrará tu
atención. Las noches siguientes, haz lo mismo y te darás cuenta
que el llanto dura menos cada día. Si en algún momento el tono
de llanto varía, acude de inmediato pues puede ser que esté
enredado en los cobertores. Cuando llegue la mañana que
puedas despertar hasta el amanecer sin llantos, habrás
triunfado, aunque probablemente tendrás los nervios destrozados.
Si no tienes
la decisión de dejarlo llorar,
hazlo poco a poco. Es decir, déjalo llorar unos pocos minutos y
acércate a verlo. Consuélalo con palmaditas, música suave,
palabras de amor pero sin tomarlo en tus brazos. No te quedes
con él hasta que vuelva a dormirse. La noche siguiente déjalo
solo un poco más de tiempo y así cada día hasta que logre
dormirse por si solo. La desventaja de este método, es que al
verte puede ser que llore más.
Si le cuesta
mucho trabajo conciliar el sueño,
posiblemente se ha quedado con hambre. En este caso, aumenta un
poco su comida hacia el final del día. Recuerda que si tu bebé
es prematuro, necesitará ser alimentado por las noches más
tiempo que otros niños. Consulta con tu pediatra el porque de la
falta de sueño por las noches. Es importante que la luz, el
ruido, la ropa, la temperatura, etc. sean cómodos. Un estudio
reciente indica que otra forma de lograr que tu bebé duerma toda
la noche es que lleves un record de las horas en que despierta.
Con la ayuda de un despertador, levántate media hora antes que
él, despiértalo y haz lo que habitualmente haces; cambiarlo,
alimentarlo, etc. Repite esto antes de cada despertar de él y
gradualmente ve haciendo más largos los espacios entre cada
despertar hasta que logres desaparecerlos.
|