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Algunas de
estas sillas tienen cojines de espuma que se colocan debajo del bebé
para evitar que se resbale. Si tu silla no lo tiene, sería muy
prudente que colocaras un paño limpio o una toalla bajo sus pompis.
Al terminar, lava, exprime y tiende esta toalla, o usa una diferente
cada vez para evitar que en la toalla húmeda se acumulen microbios.
Si tu silla trae asiento de espuma, sécalo en la secadora por la
misma razón.
Permítele
irse familiarizando con la tina
desde unos días antes. Esto lo puedes hacer introduciendo, si es
posible, su bañera dentro de la tina grande para que él se vaya
adaptando al escenario. De esta manera no le asustará tanto
sentirse en un lugar tan grande cuando la llenes de agua. No lo
bañes después de comer ya que el movimiento le puede ocasionar
vómito.
A tu bebé
no le gusta sentir frío,
por esto, es importante que el cuarto de baño esté en una
temperatura agradablemente tibia. Puedes usar con mucha
precaución un pequeño calentador de ambiente. No le quites su
ropita hasta que la tina esté llena de agua y tengas todo lo
necesario como toalla grande, suave y de preferencia con capucha
para envolverlo al sacarlo. También ten a la mano jabón,
shampoo, juguetes o cualquier otra cosa que puedas
necesitar. Si has olvidado algo, envuelve a tu bebé en su
toalla y llévalo contigo. Jamás lo dejes solo. Aleja lo que
puede representar riesgo si él lo toma como el shampoo, loción,
etc. Antes de meter a tu bebé al agua, prueba la temperatura, la
cual debe ser agradablemente tibia, con tu codo o muñeca ya que
tu mano es más resistente al calor que la delicada piel de él.
Cierra primero el agua caliente para que lo que chorree sea frío
y no haya la menor posibilidad de quemarlo. Puedes, si lo crees
necesario, comprar protectores de goma para el grifo ya que con
esto evitas golpes y quemaduras.
Es muy
importante
que recuerdes que tu bebé necesita todo el tiempo de la
supervisión de un adulto aunque parezca estar muy bien asegurado
en su sillita de tina y muy tranquilo, no lo dejes solo ni un
segundo. Esto será durante los primeros cinco años de su vida.
Haz de su baño de tina una gran experiencia llevándole juguetes
especiales para agua. Incluso cualquier envase de plástico puede
ser divertido. Al terminar sécalos para evitar que se forme moho
en ellos. A tu bebé le encantará chapalear pero no le gustará
que lo hagas tú, ya que no le agradará ser la víctima. Y si lo
haces, puede ser que le tome aversión al baño. Si no te gusta
que te moje, utiliza un delantal de plástico. No le quites el
tapón a la tina cuando tu bebé aún esté dentro ya que por un
lado el ruido que se produce es desagradable y puede asustarlo;
y por otro lado será incómodo quedarse en una tina sin agua y
con frío.
Temor al
Baño
Si tu bebé le tiene miedo al
baño, no debes obligarlo ya que puede ser peor. Debes cambiar su
actitud con paciencia, amor y comprensión. Será un reto para ti
lograr que la tina se convierta en una compañera de juegos y en un
lugar sumamente agradable para pasar un muy buen rato. Si no quiere
entrar a la tina grande, continua aseándolo en su bañera. Y si
tampoco acepta esta, dale baños de esponja. Intenta familiarizarlo
con la tina, si él está de acuerdo, permitiéndole jugar en ella
en seco sentado en su sillita de tina con sus juguetes favoritos. Si
la temperatura está tibia y si él lo acepta, quítale su ropita.
Sino, déjalo que juegue vestido.
Mientras él
esté aquí, no lo dejes solo para nada.
Pide a alguien que te ayude a detenerlo para que tu le enseñes
que puede ir bañando a su muñeco o a un animalito lavable y si
él así lo quiere, acércale una palangana con agua para que bañe
sus juguetes. Probablemente, vestido o no, él mismo querrá
meterse al agua, lo que será un buen indicio de que ya está
preparado para entrar en la tina. Esto último lo puedes hacer
también en el piso si es que él se niega a entrar a la tina.
Pero recuerda siempre ponerle una toalla para que se siente y no
se resbale. También puedes ponerle una palangana chica con un
poco de agua en su silla alta para que él juegue con comodidad.
Posiblemente, tu bebé quiera que tu entres a la tina con él.
Inténtalo de esta forma y cuando él ya esté adaptado deja que se
bañe solo. Lo más importante en estos casos es que tengas
paciencia ya que puedes obtener mayor éxito con amor, que a la
fuerza.
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