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Es posible
adquirir anemia
por infestación de parásitos, por tomar leche de vaca a muy
temprana edad, por insuficiencia de ácido fólico o de vitamina
B12 debido a madres totalmente vegetarianas.
El
ingrediente esencial de la hemoglobina es el hierro. Es por esto
que la deficiencia de este mineral es el causante de la anemia
en los niños. Los bebés que nacen en tiempo, por lo general
tienen reservas acumuladas y les sirven durante los primeros
meses. Después siguen necesitándolo, para aumentar el volumen de
sangre y para su rápido crecimiento. Es necesario que la
alimentación de tu bebé incluya un suplemento vitamínico y
mineral con hierro.
Como cereal
fortificado con hierro, leche de fórmula fortificada o
gotas. A pesar de que la lactancia es considerada como la mejor
nutrición para tu bebé, y que el hierro de la leche materna se
asimila muy bien, no garantiza el suministro necesario de este
mineral después de que se agotan las reservas prenatales. La
anemia es más común entre niños prematuros y niños cuyas madres
no consumieron suficiente hierro durante el embarazo. Algunas
veces se presenta más adelante en niños con problemas
metabólicos o intestinales. También puede presentarse en niños
que no recibieron suplemento de hierro al agotárseles sus
reservas.
Pregunta
a tu pediatra
cuando debes comenzar a dárselo a tu bebé. La anemia tiende a
quitar el apetito por los sólidos por lo que el bebé al no comer
bien recibe aún menos hierro. Esto se puede corregir con gotas.
Para prevenir la anemia: Asegúrate que la fórmula esté
fortificada con hierro. Si lo estás alimentando con leche
materna, es necesario que le des cereal fortificado o gotas
vitamínicas. Dale alimentos con vitamina C para que asimile
mejor el hierro. Conforme tu bebé vaya comiendo más sólidos,
debes incluir alimentos ricos en hierro.
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