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Antes de que lo compres, consulta con tu
médico sobre cuestiones de seguridad. Y al igual que con cualquier
otro aparato destinado a ocupar el tiempo de tu bebé, recuerda que
jamás debes dejarlo solo, aunque él parezca feliz, ni por un
instante lo descuides pensando que mientras él se entretiene, tu
puedes hacer otra cosa.
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Silla para
Comer
Al inicio puedes alimentar a tu bebé
en la carriola, pero en cuanto él ya sea capaz de sentarse
derechito, lo ideal será usar una silla alta o una mesa de comer.
Esto te ayudará a ensuciar un poco menos y a crear buenos hábito
en él. Al principio él se resbalará, deslizará y se hundirá;
por lo cual es aconsejable usar almohadas pequeñas, toallas
enrolladas o alguna otra cosa para sujetarlo bien. Además, por
supuesto siempre debes abrochar el cinturón de seguridad incluyendo
la correa de la entrepierna. Es necesario que tengas a la mano todo
lo que vas a usar como plato, cuchara, servilleta, babero, en fin
todos los utensilios ya que una vez que hayas sentado a tu bebé,
no podrás dejarlo solo. Asegúrate que la charola de la silla está
fija, ya que de no ser así puede hasta ocasionar la caída de él.
Observa donde están sus manitas antes de poner y quitar la
charola de la silla ya que podrías pellizcarlo. Si la silla es
plegadiza, revisa que esté correctamente abierta. La silla debe ser
colocada lejos de la pared, mesas o cualquier objeto del cual tu
bebé pueda empujar y caerse
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Asientos de
Enganchar
Si la silla es de las que se fijan en
la mesa. Asegúrate de que la mesa sea firme, que no tenga mantel
para evitar accidentes, que la silla esté correctamente enganchada,
que las abrazaderas siempre estén limpias y funcionen
adecuadamente. No pongas abajo de la silla ningún objeto de
prevención pues tu bebé podría patearlo y provocar riesgo.
Tampoco permitas que un perro o un niño estén abajo del asiento.
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Asiento
para la Espalda
Esto es cuando tu
bebé ya se puede sentar solito y ya está grande para llevarlo al
frente. Hay unas sillas que se llevan en la espalda pero hay niños
a los que les gusta y hay niños a los que no. Para descubrir si a
tu bebé le gusta, primero puedes probar con la de alguna amiga o
pedir en la tienda que te la muestren antes de probarla. Si
decides usarla asegúrate de que tu bebé siempre vaya bien
abrochado en ella. También toma en cuenta que al llevarlo en este
tipo de silla, él podrá hacer cosas que antes no podía. Como por
ejemplo tomar latas de los anaqueles en el supermercado. tirar
los regalos en una tienda, jalar y comerse las hojas de los
arbustos. En fin piensa que hay varias cosas que tienes que
tomar en cuenta.
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Andadera
Este es
un aparato que te será de gran utilidad cuando tu bebé ya pueda
sentarse por si solo y esté desesperado porque no tiene forma de
moverse sino es con tu propia ayuda. La andadera le da la libertad
de movimiento que tanto anhela. Sin embargo es de suma importancia
que recuerdes que a ti no te da esa misma libertad de movimiento ya
que por el contrario necesitarás estar más cerca de él
vigilándolo. Anualmente, la andadera, es la causa de millones de
accidentes que terminan solucionándose a veces con un beso, pero en
ocasiones se requiere tratamiento médico. Sigue las reglas que a
continuación te proporcionamos: Observa
si ya está listo para la andadera. La mejor forma de
averiguar es permitiéndole que la use. Ve con tu bebé a un centro
comercial siéntalo en una andadera de prueba, si lo notas contento
y no se hunde el el asiento, puede ser el momento de comprarla. Al
principio dará muchos pasos atrás antes de conseguir dar uno hacia
adelante. Propíciale
un ambiente seguro. Recuerda que aunque
parezca que casi no se mueve en la andadera, debes estar siempre con
él ya que corre tanto riesgo como el niño más inquieto. Aún
cuando todavía no haya demostrado mucha movilidad en ella, un
fuerte empujón contra la pared lo puede hacer caer por las
escaleras. Jamás lo dejes solo. Autorízale
paseos cortos.
Limita sus
recorridos a media hora máximo ya que la andadera es un medio
artificial de movilidad que puede hacerlo perezoso para moverse por
si solo. Recuerda que tu bebé necesita pasar algún tiempo en el
suelo tratando de practicar habilidades las cuales a futuro le
permitirán arrastrarse, gatear, etc. El necesita que le des la
oportunidad de tratar de ponerse de pie ayudándose de mesas o
sillas para que más adelante pueda caminar. La andadera no le da
todas estas facilidades. Y sobre todo necesita la interacción
contigo y con otras personas que le permite el trato libre. Retira de
su camino todo riesgo. El
peligro más grande son las escaleras para bajar a un piso inferior.
No le permitas a tu bebé moverse libremente junto a ellas aunque
tengan reja de seguridad ya que puede suceder que ésta no esté
bien asegurada. Bloquea con sillas u otros objetos pesados las
áreas inmediatas a la escalera. Los umbrales de los cuartos,
cambios de nivel como por ejemplo de la alfombra al piso, o de
asfalto a pasto, los juguetes tirados, tapetes sueltos pueden volcar
la andadera. No
esperes a que camine para quitarle la andadera. En cuanto tu bebé pueda gatear o arrastrarse,
quítasela. Pues recuerda que el propósito de la andadera era para
cuando él no podía moverse por si mismo y el permitir que la siga
usando puede causarle confusión al caminar, además de
retardar el proceso ya que este aparato no le exige a tu bebé
aprender a mantener el equilibrio ni aprender a caer lo cual es
esencial para lo que él está emprendiendo.
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