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Recuerda que a
esta edad, apenas está conociendo su nuevo mundo y necesita
saber que en cuanto te necesita estás a su lado. Además, si lo
estás alimentando con leche materna, despertará más
frecuentemente puesto que requerirá del alimento antes que si es
alimentado a base de biberón. Es posible que tu bebé llore para
poderse quedar dormido. Si esto es así, no te preocupes, pronto
dejará de hacerlo. Si duerme en tu habitación, y el escuchar que
se mueve y se queja, no te permite estar tranquila. Lo mejor
será, si te es posible, que tenga su propia habitación; pero
debes estar muy alerta por si escuchas llanto diferente al
acostumbrado. Si notas síntomas de enfermedad, es importante que
llames a tu médico. En cuanto a la posición en que debes acostar
a tu bebé, es importante que le sea cómoda ya que en este
momento él no puede moverse por lo que despertará igual que como
lo acostaste. Lo más seguro es que le guste boca abajo. Cuida
que la superficie de su cuna sea plana y que no tenga cojines,
peluches, juguetes blandos o topes acolchados para proteger los
barrotes ya que estas cosas pueden ofrecerle riesgos. El dormir
boca abajo tiene varias ventajas como el poder dormir más tiempo
y más tranquilamente sin sobresaltos. Si tiene cólico, esta
posición puede ayudar a aliviar un poco el dolor. Si tu bebé
prefiere dormir boca arriba, es importante que cambies su
dirección o la posición de la cuna regularmente, para evitar que
la constante presión de la cabeza con la cuna cree calvicie la
cual puede tardar hasta dos años en corregirse.
Ambiente
En cuanto al ambiente que debes
crear para que tu bebé pueda dormir tranquilo; es importante que
no exageres en ocultar los ruidos como los del timbre, teléfono
y demás ya que si ahora lo acostumbras al silencio total.
Tendrás serios problemas cuando él ya sea mayor pues no podrá
dormir a menos que todo esté en silencio y despertará con el
menor murmullo. Recuerda que tu bebé está acostumbrado a los
ruidos que escuchaba cuando estaba en tu vientre, como tu
corazón, estómago, voz y ruidos externos; por lo que resistirá
ahora para dormir lo mismo que antes escuchaba. Inclusive, es
posible que ruidos continuos como el de la televisión, lo
arrullen. Esto no significa que se la enciendas cuando quieras
que se duerma pues también lo estarás mal acostumbrando. Sin
embargo, lo que te queremos decir es que no necesitas apagarla
para dejarlo dormir. Puedes ponerle un móvil musical o música
suave. Si observas que los sonidos súbitos lo despiertan, quizá
sea conveniente que bajes el volumen del teléfono o cambies el
timbre de la puerta por otro más suave. Pero no trates de
crearle un mundo en silencio ya que a la larga, lo harás más
sensible a los ruidos y tu también pagarás las consecuencias. Su
habitación es conveniente que sea otra que la de ustedes; no
tanto porque lo puedan despertar con sus voces sino porque como
al inicio su sueño va acompañado de gemidos o de momentos largos
sin movimiento, en muchas ocasiones es posible que como mamá te
angusties e interrumpas su sueño para comprobar que está bien.
Sin embargo, es muy importante recordarte que debes estar
pendiente de cualquier ruido raro. Es prudente que tengas un
aparato de intercomunicación para escuchar todo lo que le
sucede. Tu bebé estuvo nueve meses dentro de ti en un lugar
acogedor y tibio por lo que debes proporcionarle la misma
sensación de seguridad. Es decir, para él la cama es muy grande
y solitaria. Acuéstalo en su cuna, en una canasta o en su
carriola ya que cualquiera de estos le da la sensación más
parecida a la del vientre materno. Es importante que si lo
duermes en tus brazos o en un lugar diferente de donde
finalmente lo vas a acostar. Debes pensar que el colocarlo en el
lugar definitivo, no lo despierte. Para esto, si estás sentada
en un sillón, procura que te sea fácil levantarte. También es
importante que el lugar donde lo duermas, esté cerca de su cuna
para que no sea largo el trayecto para acostarlo. Debes tener la
cuna ya lista para que cuando lo lleves en brazos no empieces a
quitar juguetes y a abrir las sábanas. Inclusive en época de
frío, es importante que utilices sábanas de franela o de
material calientito. Puedes también calentarlas previamente con
una bolsa de agua caliente o con un cojín eléctrico; pero
asegúrate de quitar esto antes de acostar a tu bebé. Procura
tenerlo ya en el brazo que te sea cómodo para acostarlo; si está
en tu otro brazo, suavemente gíralo y mécelo antes de intentar
colocarlo en su cuna. Cuando lo apoyes, asegúrate de no soltarlo
ni tres centímetros antes pues esto lo puede despertar. Con
bastante cuidado saca tu brazo que quedó entre él y el colchón y
continúa cantándole para que no despierte. Utiliza mameluco con
broches que sean cómodos para cambiarlo y arrópalo con sus
sabanitas o una bolsa de dormir. Recuerda que si siente frío o
calor no podrá dormir bien. Mientras él estuvo en tu vientre,
cuando estabas activa, el descansaba ya que el movimiento lo
arrullaba. Puedes ahora, mecerlo y darle ligeras palmaditas para
inducir su sueño. Intenta desde ahora crearle una rutina ya que
recuerda que entre los tres y seis meses necesitará estar
acostumbrado a dormir por si mismo. Puedes primero darle un baño
de agua tibia, ponerle ropa cómoda de dormir y jugar en forma
tranquila con él en tu cama. Al final dale el pecho o su
biberón. Cuando ya sea un poco mayor puedes hacer esto último
antes de jugar para que no se quede dormido comiendo pues esto
perjudicará sus dientes. Es muy probable que al principio tu
bebé no sepa distinguir entre el día y la noche, pero poco a
poco lo irá aprendiendo. Sin embargo, si quieres ayudarlo para
evitar que en las noches quiera estar jugando, Puedes mantener
circunstancias diferentes durante el día. Es decir, no le
proporciones oscuridad para sus siestas matutinas. Y en las
noches cuando despierte para alimentarse, no enciendas la luz.
Sin embargo, es necesario que haya una luz indirecta para que
puedas acercarte a verlo si notas algo raro o si llora y que no
te tropieces o le hagas ruido innecesario que lo despierte. No
intentes jugar con él. Háblale suavemente y cántale canciones de
cuna. No intentes mantenerlo despierto durante el día o reducir
sus siestas ya que de esta manera, será más difícil que duerma
por la noche ya que estará demasiado cansado. Lo que en un
momento dado si puedes hacer es limitar un poco la duración de
sus siestas por la tarde a no más de tres o cuatro horas cada
una. |