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Vómito
Esta será una situación a la que te enfrentarás
con bastante frecuencia sobre todo durante los primeros seis meses.
Inclusive puede ser hasta terminar el primer año. Si tu bebé es
recién nacido, el vómito puede tener relación con un esfínter
que no está bien formado entre el esófago y el estómago, el cual
tiene exceso de mucosidades. Si tu bebé ya es un poco más
grandecito, el vómito puede estar relacionado con el aire que toma
al estar comiendo. O puede ser también que ha comido demasiado.
Generalmente esto no ofrece ningún riesgo o problema. Sin embargo,
si notas que el color es verde u oscuro, si va ligado a poco aumento
de peso, náuseas o tos. O si es expulsado violentamente, será
necesario que consultes a tu pediatra ya que puede tratarse de una
obstrucción intestinal o alguna otra cosa que requiera de
tratamiento médico. Si en un momento dado, notas la existencia de
hilitos de sangre en el vómito, primero, necesitarás asegurarte de
que la sangre no es tuya. Es decir, si tu estás alimentando a tu
bebé con leche materna es muy probable que estés algo lastimada y
en tus pezones haya rajaditas con un poco de sangre que es la que tu
bebé ha expulsado en el vómito. Si tienes alguna duda de la
procedencia de esta sangre, lo mejor será consultar a tu pediatra
para tu mayor tranquilidad. De hecho, si no se trata de esto, no te
preocupes ya que aunque parezca que tu bebé ha regresado el
alimento casi en su totalidad, esto no es así. Seguramente ha sido
nada más una o dos cucharaditas que al mezclarse con saliva y
mucosidad parece ser mayor cantidad. Si lo que tu bebé regresa,
sólo alcanzó a llegar al esófago, estará un poco cambiado de la
forma en que entró en su boca. Sin embargo, si llegó al estómago,
parecerá cuajado y tendrá olor como a leche agria. Para tratar de
reducir el vómito, es importante que no lo alimentes cuando está
llorando. Es necesario también que lo mantengas lo más derecho
posible mientras y un poco después de darle de comer. No debe tener
tu bebé movimiento fuerte ni mientras come ni un tiempo después.
El chupón debe ser tamaño intermedio. Es decir ni muy grande ni
muy pequeño. Es importante que el biberón esté inclinado de tal
manera que veas que el chupón se llene de leche y no tenga espacio
para el aire. Es indispensable que constantemente le saques a tu
bebé el aire. Sin embargo, aunque tomes todas estas precauciones,
es posible que continúe vomitando, por lo que será conveniente que
siempre que lo alimentes lo protejas con un babero y tu con un
pañal en el hombro. Puedes, también proteger tus muebles y tener a
la mano, agua con bicarbonato lo cual limpia y retira casi por
completo el olor. También las toallas húmedas son bastante
prácticas y útiles.
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Fontanelas
Son dos
aberturas del cráneo que no han soldado al nacer para permitir
la salida de tu bebé por el cuello uterino. Así mismo, permiten
el crecimiento del cerebro que durante el primer año es muy
significativo. A pesar de ser blandas, son más resistentes de lo
que te imaginas pero requieren de cuidado. La mayor de estas
aberturas tiene forma de diamante y puede llegar a tener hasta
cinco centímetros de ancho. Empieza a cerrarse a los seis meses
para concluir generalmente a los dieciocho. Si tu bebé tiene
poco cabello, y este es claro, es muy probable que puedas ver
las pulsaciones cerebrales a través de ella. Si esta fontanela
está como hundida puede significar deshidratación. Si está
abultada, puede ser causa de aumento de presión dentro de la
cabeza. Ambas situaciones requieren de atención médica
inmediata. La fontanela posterior es en forma de triángulo y es
de menos de doce milímetros de diámetro por lo que no es tan
fácil notarla. Esta generalmente, se cierra para el tercer mes.
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Sistema Circulatorio
Es posible que
de repente veas que la piel de tu bebé tiene dos tonos. Esto es
por inmadurez de la circulación y la sangre se acumula en la
mitad del cuerpo. Si esto llega a ocurrir. Pon a tu bebé un
instante de cabeza para que la sangre se distribuya normalmente,
o ponlo de lado si la diferencia de color es en forma vertical.
Esto es normal, sobre todo en los recién nacidos por lo que no
tienes porque preocuparte. si sus manos o sus pies tienen un
color diferente, se debe a lo mismo. Generalmente, esto
desaparece a fines de la primera semana. Si notas manchitas
rojas o amoratadas, es posible que se trate de la misma
situación de inmadurez, lo cual en pocos meses quedará resuelto.
O puede también ser que tu bebé tenga frío. Tócalo para
asegurarte de que no es frío lo que tiene. De ser esta la razón,
abrígalo y las manchitas desaparecerán.
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Hipo
Es posible que
tu bebé ya tuviera hipo desde antes de nacer. Aún no se conoce
la razón de éste pero si te podemos decir que no es molesto para
él ya que es diferente al que experimentamos los adultos. Sin
embargo, puedes intentar darle un poco de agua.
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Intolerante a la Lactosa
De las
alergias, la más común es la de la leche. Sin embargo, no se
puede diagnosticar simplemente por el llanto. Ya que es algo que
regularmente va acompañada de vómito, evacuaciones sueltas y en
algunas ocasiones con un poco de sangre. De hecho, la prueba
para el diagnostico exacto de esto, no es fácil. Si no hay en la
familia casos de alergia, es probable, que sólo sea cólico. Si
el pediatra te indica cambiar la fórmula a tu bebé y las
molestias desaparecen, es muy posible que si se trate de
alergia. Pero también puede tratarse de una simple coincidencia.
Por lo que la única manera de asegurarse si es o no alergia,
será dándole otra vez la fórmula anterior para ver si los
síntomas regresan. En varias ocasiones el hecho de cambiar a
leche de soya, no ayuda. Si este es el caso de tu bebé,
probablemente, el médico te recomiende leche de cabra y un
suplemento ya que ésta es deficiente en ácido fólico. Son muy
raros los casos en los que se trata de una deficiencia
enzimática en la cual el bebé desde que nace no puede digerir la
lactosa. Sin embargo, esto se resuelve fácilmente con una
fórmula libre de la misma. Cuando la intolerancia es temporal,
puede deberse a algún parásito intestinal.
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Microbios
Durante este
primer mes, es muy importante que protejas a tu bebé de
microbios. Para este efecto es importante que pidas a todos tu
familiares que antes de tocarlo se laven las manos. En cuanto a
personas extrañas, si no les tienes confianza para pedirles lo
anterior. Será necesario que trates de evitar que lo toquen. Sin
embargo, si no lo consigues, necesitarás discretamente limpiar
las manos de tu bebé ya que estas son las que lleva a su boquita
y por medio de las cuales puede contraer alguna infección. Al
termino de este mes, ya no exageres en este sentido ya que él
mismo debe crear defensas para que su sistema inmunológico se
defienda de gérmenes y bacterias. Sin embargo, es importante que
no tenga contacto físico con personas que padezcan de alguna
infección o problema en su piel.
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