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Recuerda que el llanto es la única
forma que tiene tu bebé de ejercer control sobre ti y sobre el
mundo al que acaba de llegar. Es por esto que si lo ignoras, él se
sentirá solo y abandonado. Se ha comprobado que si lo atiendes
cuando te lo solicita, llorará menos cuando sea un poquito mayor.
De hecho, el atender inmediatamente a tu bebé recién nacido, no lo
mal educará ni lo hará caprichoso; por el contrario, tendrá mayor
seguridad en sí mismo pues sabe que siempre cuenta contigo. Sin
embargo, esto no quiere decir que tengas que suspender lo que estás
haciendo por ir a verlo en cuanto llora. Por ejemplo, si
estás tomando tu baño, y sabes que no corre ningún peligro.
Apresúrate a terminar para atenderlo lo más pronto posible pero no
te salgas empapada en cuanto él abre la boca. En casos difíciles,
de llanto inconsolable, puede servirte el dejarlo llorar unos diez
minutos, consolarlo durante otros diez y retirarte. Si vuelve a
llorar repetir lo anterior. Cuando tu bebé llore, es muy importante
evaluar el porqué. Ve descartando posibilidades. Es decir, observa
si tiene frío o quizá calor. Si está mojado o sucio su pañal. Si
tiene apetito, aliméntalo. Pero es muy importante en este punto que
no trates de resolver siempre sus necesidades con comida ya que él
debe aprender desde ahora que el alimento es para satisfacer la
necesidad del apetito más no la de la compañía o la de atención.
Es probable también que el llanto se deba a que siente molestia por
el aire que tragó al comer. Es aconsejable que cada media onza o
cada onza, le saques el aire. Si está tomando leche materna,
deberás hacerlo cada cinco minutos. Si tiene sueño, arrúllalo. Es
posible que esté cansado si ha mantenido la misma posición durante
algún tiempo, por lo que necesitarás voltearlo. Lo mismo sucede si
lleva un buen rato en el mismo lugar, puede ser que ya se haya
cansado del escenario. Probablemente, si lo llevas contigo a los
diferentes lugares de la casa donde tengas cosas que hacer, lo
mantendrás entretenido y al no aburrirse, no habrá tanto motivo de
llanto. En fin necesitas ir conociéndolo para proporcionarle la
comodidad que requiere para sentirse a gusto. Si notas que no le
gusta que lo desnudes para meterlo a bañar, cúbrelo con su toalla
o una manta para darle gusto y no tenerlo como no le gusta. Conforme
vayan pasando los días podrás irlo conociendo mejor, y te darás
cuenta si le gusta llevar un orden en el horario de sus actividades
diarias como sus comidas, siestas, salidas, etc. Cuando te des
cuenta qué es lo que lo tranquiliza cuando llora, continúa sin
cambiar el método. Es posible que sólo necesite que lo consientas
un poco. Si a tu bebé le gusta llevarse su dedo o chupón a la
boca. Trata de dárselo solamente mientras está el cólico. Y es
importante que el chupón haya sido aceptado por ortodoncistas. Y
que no le pongas listón o cuerda ya que pueden ofrecer riesgos a tu
bebé. Cuando ya lleva mucho tiempo llorando y no puedes
tranquilizarlo, lo más seguro es que tu misma estés ya impaciente
y desesperada con lo cual en lugar de transmitirle calma, lo
inquitas más. Realmente causa bastante tensión el no poder
controlar el llanto de tu bebé por lo que es conveniente que
cuentes con la ayuda de tu esposo, mamá, suegra, hermanas o una
niñera para que en ciertos momentos o por lo menos una vez a la
semana puedas descansar un poco. Es posible que al sentir otros brazos y
ver otro rostro, su
actitud mejore. El ejercicio es una buena terapia para relajarte y
que tu bebé tenga una mamá contenta. Si te es posible toma
natación mientras alguien de tu absoluta confianza cuida a tu
bebé. Si esto no te es posible, intenta salir a caminar con tu
bebé paseándolo en su carriola. El llevarlo a tomar el aire fresco, es también algo
que ayuda mucho a ambos. Inclusive pueden ir a dar una vuelta en el coche.
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Poco a poco irás descubriendo la forma de darle
tranquilidad a tu bebé cuando llore. Es importante que intentes
cada método varias veces y cuando tengas éxito, no cambies de
táctica. Puedes ponerle música suave, o alguna que contenga
sonidos de la naturaleza. Intenta cantarle y observa si prefiere
canciones tranquilas o un poco más rítmicas. También es una buena
opción el que escuche sonidos rítmicos como el de la música
suave..
Otra opción es darle un baño de agua tibia. Puede ser que a tu
bebé le guste, sentirse envuelto en una manta o sentirse abrazado
por ti ya que esto le da seguridad. Puedes inclusive darle unas
palmaditas en la espalda si esto le gusta. Otra táctica es es
mecerlo suavemente en su carriola, su cuna o en tus brazos.
Generalmente el mecerlo de un lado a otro puede estimularlo. Pero si
lo meces de arriba a abajo, lo más probable es que se calme.
Intenta sacarlo a dar una vuelta en el coche. De hecho, hay un
invento reciente el cual se le adapta a la cuna para dar la
sensación de ir en un automóvil. Incluso imita el sonido del
viento. Uno de los métodos que suele ser efectivo es el pasearlo en
los brazos en su habitación. Puedes también intentar darle un poco
de masaje en su abdomen, brazos y piernas de manera suave pero con
firmeza y amor. Es importante tener cuidado de no hacerle
cosquillas. Busca y compra un libro de masajes para bebés. Si sufre
de cólicos, seguramente sentirá alivio si lo acuestas boca abajo
en tu regazo mientras le das algunas palmaditas en la espalda. O
bien, si él lo prefiere, colócalo derecho sobre tu hombro pero
presionando su abdomen y dale palmaditas o soba su espalda.
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