Alimentando a Tu Bebé el Primer Mes

Sacaleche
Cómo Extraer la Leche
Almacenamiento

En la actualidad, es muy común extraer leche del pecho por diversas razones. Esto lo puedes hacer para evitar acumulación excesiva; para aumentar o mantener el suministro; tener alimento a la mano cuando estás fuera de casa por trabajo; si tu bebé es prematuro, está hospitalizado o tiene algún problema bucal que le impida lactar. También puedes hacerlo al destetarlo para estimular el poder lactarlo nuevamente, si es que no acepta la leche de fórmula o vaca.

 

Sacaleche

Cuando compres un sacaleche es indispensable que busques uno que sea fácil de limpiar, de manejar, lo más cómodo dentro de lo posible y si necesitas usarlo fuera de casa, debes buscar también algo que sea portátil. Existen diversos tipos que a continuación te mencionaremos. Sin embargo, antes de decidirte, es conveniente que le preguntes a tu ginecólogo o a tu pediatra. Inclusive puedes preguntarle a tus amigas cuál les resultó mejor. El más común y quizá el más económico es el que tiene un bulbo que al apretarlo, va succionando la leche. El inconveniente de éstos es que es difícil de limpiar y no es eficaz. Además de ser desagradable al usarlo ya que suele dejarte adolorida. Puedes utilizarlo en algunas ocasiones para descongestionarte. Está también el que tiene una especie de palanquita la cual crea la succión. Para éste se requiere de una sola mano pero con fuerza y habilidad. Además tiene la desventaja de ser de vidrio por lo que los factores inmunizantes que contiene la leche se adhieren en él y tu bebé no gozará su beneficio. Estos factores no se adhieren al plástico. Otro tipo, es el de jeringa, que está compuesto de dos cilindros. Es fácil de usar, limpiar y puede servir como biberón en un momento dado. Hay otro de baterías que es portátil. Sin embargo, el consumo de éstas lo convierte en algo caro. Además, no todos sus modelos dan resultado. Existe también un modelo manual que se puede conectar a la corriente, lo cual es de bastante utilidad ya que también es de operación rápida y eficiente. El modelo eléctrico es fácil y rápido de usar. Sin embargo, generalmente es caro y difícil de transportar. Pero si decides comprar uno de estos, te recomendamos comprar también uno portátil en caso de necesitarlo fuera de casa. Puedes contactar algunos hospitales y lugares donde rentan equipo  médico ya que algunos de estos implementos los puedes conseguir en renta si lo prefieres.

Cómo Extraer la Leche

Al principio, esta rutina, te costará trabajo, hasta que poco a poco te vayas acostumbrando y vayas aprendiendo a hacerlo. Es importante que empieces cuando tu producción de leche sea mayor. Por lo general esto sucede en las mañanas. Y hazlo cada tres o cuatro horas. La extracción durará de veinte a cuarenta minutos. Aunque puede ser un poco más. Elige un lugar tranquilo y cómodo donde no tengas distracciones como el teléfono. Si estás en casa, lo mejor será si alguien te puede ayudar a cuidar a tu bebé en ese momento. Si estás fuera, busca un lugar donde no te sientas incómoda. El equipo que utilices debe estar perfectamente limpio y esterilizado. Acostúmbrate a asearlo en cuanto lo desocupes para que te sea más sencillo. Cuando lo utilices fuera de casa, es conveniente que lleves un cepillo de biberones, servilletas de papel y detergente. Inmediatamente antes de este proceso, es necesario que tomes líquidos. Puede ser un vaso de agua, leche, jugo, o sopa. Será preferible que lo tomes caliente ya que esto te puede ayudar a estimular el flujo. Recuerda que las bebidas alcohólicas no están consideradas dentro de los líquidos. Sin embargo puedes tomarte una copa de vino o una cerveza pero no más de dos veces al día. Esto te ayudará a aliviar la tensión. Lávate las manos perfectamente con agua y jabón. Lava tu pecho con agua pero no utilices jabón, crema, ungüento ni ninguna otra cosa. Ponte cómoda. Y si es posible coloca los pies en alto. Relájate. Puedes hacer una meditación, escuchar música tranquila o ver la televisión. En fin cualquier cosa que te permita no tensionarte. Para inducir el flujo de la leche, puede pensar en tu bebé y en lactarlo. Puedes también ver sus fotografías o inclusive tenerlo en la misma habitación. Sin embargo, al iniciar a fluir la leche, lo más recomendable es que alguien se lo lleve para evitar cualquier distracción. Otros métodos para lograr el flujo son compresas de agua caliente en los pezones durante cinco o diez minutos. Puedes darte un baño caliente, un masaje en el pecho o inclinarte y sacudirlo. Si después de intentarlo siguiendo estos consejos, no logras hacerlo; necesitarás preguntarle a tu médico si puedes usar un atomizador nasal de oxitocina. Pero deberás seguir al pie de la letra las instrucciones. Si utilizas un aparato manual, sigue las instrucciones. Es importante que tengas paciencia ya que se necesita tiempo para aprender a manejarlo. Puedes inclusive, alimentar a tu bebé de un lado, apoyándolo con toda precaución sobre un cojín y sacando la leche del otro lado. O puedes pedir ayuda a alguien para que no sueltes a tu bebé. Si el aparato que utilices es eléctrico, podrás fácilmente alimentarlo del otro lado ya que este tipo de aparatos te permiten tener las manos libres. Si decides hacer la extracción manual, lo cual resulta lento y doloroso, pero ayuda a sacar pequeñas cantidades cuando el pecho está congestionado para que tu bebé pueda alimentarse bien. Coloca tu mano en uno de tus pechos con el dedo pulgar encima y los otros debajo al borde de la areola. Comprímelo hacia el tórax, presionando suavemente como si quisieras unir tu índice y pulgar. Mantén tus dedos sobre la areola sin llegar al pezón. Ve repitiendo esta operación rotando los dedos para alcanzar todos los conductos lactíferos. Haz lo mismo del otro lado y date masaje entre las extracciones colocando una mano bajo el pecho y la otra encima. Desliza una o ambas manos hacia el pezón, ejerciendo una pequeña presión. Rota tus manos al rededor del pecho. Repite la succión con el primero y luego el segundo otra vez. Para acumular la leche, coloca una taza de boca ancha esterilizada debajo del pecho que estás manejando. Y para recoger lo que se derrame del otro, coloca dentro de tu sostén otra taza esterilizada.

Almacenamiento

La leche la debes poner inmediatamente en frascos esterilizados y refrigerarla. Lo más conveniente es utilizar recipientes de plástico ya que se ha comprobado que los glóbulos blancos de la sangre los cuales combaten las enfermedades; se adhieren al vidrio y no llegan a tu bebé. Algunos modelos de sacaleche incluyen recipientes los cuales puedes utilizar para almacenar o como biberón. Si tu bebé es aún muy pequeño, puedes usar frascos de 4 onzas. Si es mayor, necesitarás de 8 onzas. Cuando tengas que salir puedes utilizar un termo y colocarlo en hielo. La desventaja que este ofrece es su cubierta de vidrio. Es muy importante que siempre esterilices tanto los recipientes como los biberones. Lo ideal es refrigerar la leche inmediatamente, por lo que si estás fuera de casa, puedes llevar contigo una hielerita con su aditamento de congelamiento. Sin embargo, de no ser esto posible, déjala en su recipiente esterilizado en un lugar fresco y seco lejos del sol y del calor; pero no más de seis horas. En el refrigerador podrás guardarla hasta por 48 horas o puedes enfriarla durante 30 minutos para después congelarla. Cuando decidas congelar, es importante que no llenes los frascos más de tres cuartas partes. Marca todos tus frascos con la fecha para que de esta manera vayas utilizando primero los anteriores. Si tu congelador tiene una puerta, la leche podrá durar de una a dos semanas. Si es de dos puertas y no hace escarcha, podrá durar hasta tres meses. Si tu congelador tiene una temperatura que permanece constante a 32 grados bajo cero, la leche, se conservará hasta por seis meses. Nunca le des a tu bebé leche almacenada por un mayor tiempo del mencionado anteriormente. Para descongelar, nunca lo hagas en el microondas ni en la estufa ni a temperatura ambiente. Puedes agitar el frasco bajo un chorro de agua tibia y usar la leche en un lapso no mayor a treinta minutos. Puedes también dejarla descongelar en el refrigerador y utilizarla en el lapso de tres horas. Una leche descongelada, no debes volverla a congelar. El residuo del biberón lo debes desechar.

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