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Sacaleche
Cuando compres un sacaleche es
indispensable que busques uno que sea fácil de limpiar, de manejar,
lo más cómodo dentro de lo posible y si necesitas usarlo fuera de
casa, debes buscar también algo que sea portátil. Existen diversos
tipos que a continuación te mencionaremos. Sin embargo, antes de
decidirte, es conveniente que le preguntes a tu ginecólogo o a tu
pediatra. Inclusive puedes preguntarle a tus amigas cuál les
resultó mejor. El más común y quizá el más económico es el que
tiene un bulbo que al apretarlo, va succionando la leche. El
inconveniente de éstos es que es difícil de limpiar y no es
eficaz. Además de ser desagradable al usarlo ya que suele dejarte
adolorida. Puedes utilizarlo en algunas ocasiones para
descongestionarte. Está también el que tiene una especie de
palanquita la cual crea la succión. Para éste se requiere de una
sola mano pero con fuerza y habilidad. Además tiene la desventaja
de ser de vidrio por lo que los factores inmunizantes que contiene
la leche se adhieren en él y tu bebé no gozará su beneficio.
Estos factores no se adhieren al plástico. Otro tipo, es el de
jeringa, que está compuesto de dos cilindros. Es fácil de usar,
limpiar y puede servir como biberón en un momento dado. Hay otro de
baterías que es portátil. Sin embargo, el consumo de éstas lo
convierte en algo caro. Además, no todos sus modelos dan resultado.
Existe también un modelo manual que se puede conectar a la
corriente, lo cual es de bastante utilidad ya que también es de
operación rápida y eficiente. El modelo eléctrico es fácil y
rápido de usar. Sin embargo, generalmente es caro y difícil de
transportar. Pero si decides comprar uno de estos, te recomendamos
comprar también uno portátil en caso de necesitarlo fuera de casa.
Puedes contactar algunos hospitales y lugares donde rentan
equipo médico ya que algunos de estos implementos los puedes
conseguir en renta si lo prefieres.
Cómo
Extraer la Leche
Al principio, esta rutina, te
costará trabajo, hasta que poco a poco te vayas acostumbrando y
vayas aprendiendo a hacerlo. Es importante que empieces cuando tu
producción de leche sea mayor. Por lo general esto sucede en las
mañanas. Y hazlo cada tres o cuatro horas. La extracción durará
de veinte a cuarenta minutos. Aunque puede ser un poco más. Elige
un lugar tranquilo y cómodo donde no tengas distracciones como el
teléfono. Si estás en casa, lo mejor será si alguien te puede
ayudar a cuidar a tu bebé en ese momento. Si estás fuera, busca un
lugar donde no te sientas incómoda. El equipo que utilices debe
estar perfectamente limpio y esterilizado. Acostúmbrate a asearlo
en cuanto lo desocupes para que te sea más sencillo. Cuando lo
utilices fuera de casa, es conveniente que lleves un cepillo de
biberones, servilletas de papel y detergente. Inmediatamente antes
de este proceso, es necesario que tomes líquidos. Puede ser un vaso
de agua, leche, jugo, o sopa. Será preferible que lo tomes caliente
ya que esto te puede ayudar a estimular el flujo. Recuerda que las
bebidas alcohólicas no están consideradas dentro de los líquidos.
Sin embargo puedes tomarte una copa de vino o una cerveza pero no
más de dos veces al día. Esto te ayudará a aliviar la tensión.
Lávate las manos perfectamente con agua y jabón. Lava tu pecho con
agua pero no utilices jabón, crema, ungüento ni ninguna otra cosa.
Ponte cómoda. Y si es posible coloca los pies en alto. Relájate.
Puedes hacer una meditación, escuchar música tranquila o ver la
televisión. En fin cualquier cosa que te permita no tensionarte.
Para inducir el flujo de la leche, puede pensar en tu bebé y en
lactarlo. Puedes también ver sus fotografías o inclusive tenerlo
en la misma habitación. Sin embargo, al iniciar a fluir la leche,
lo más recomendable es que alguien se lo lleve para evitar
cualquier distracción. Otros métodos para lograr el flujo son
compresas de agua caliente en los pezones durante cinco o diez
minutos. Puedes darte un baño caliente, un masaje en el pecho o
inclinarte y sacudirlo. Si después de intentarlo siguiendo estos
consejos, no logras hacerlo; necesitarás preguntarle a tu médico
si puedes usar un atomizador nasal de oxitocina. Pero deberás
seguir al pie de la letra las instrucciones. Si utilizas un aparato
manual, sigue las instrucciones. Es importante que tengas paciencia
ya que se necesita tiempo para aprender a manejarlo. Puedes
inclusive, alimentar a tu bebé de un lado, apoyándolo con toda
precaución sobre un cojín y sacando la leche del otro lado. O
puedes pedir ayuda a alguien para que no sueltes a tu bebé. Si el
aparato que utilices es eléctrico, podrás fácilmente alimentarlo
del otro lado ya que este tipo de aparatos te permiten tener las
manos libres. Si decides hacer la extracción manual, lo cual
resulta lento y doloroso, pero ayuda a sacar pequeñas cantidades
cuando el pecho está congestionado para que tu bebé pueda
alimentarse bien. Coloca tu mano en uno de tus pechos con el dedo
pulgar encima y los otros debajo al borde de la areola. Comprímelo
hacia el tórax, presionando suavemente como si quisieras unir tu
índice y pulgar. Mantén tus dedos sobre la areola sin llegar al
pezón. Ve repitiendo esta operación rotando los dedos para
alcanzar todos los conductos lactíferos. Haz lo mismo del otro lado
y date masaje entre las extracciones colocando una mano bajo el
pecho y la otra encima. Desliza una o ambas manos hacia el pezón,
ejerciendo una pequeña presión. Rota tus manos al rededor del
pecho. Repite la succión con el primero y luego el segundo otra
vez. Para acumular la leche, coloca una taza de boca ancha
esterilizada debajo del pecho que estás manejando. Y para recoger
lo que se derrame del otro, coloca dentro de tu sostén otra taza
esterilizada.
Almacenamiento
La leche la debes poner
inmediatamente en frascos esterilizados y refrigerarla. Lo más
conveniente es utilizar recipientes de plástico ya que se ha
comprobado que los glóbulos blancos de la sangre los cuales
combaten las enfermedades; se adhieren al vidrio y no llegan a tu
bebé. Algunos modelos de sacaleche incluyen recipientes los cuales
puedes utilizar para almacenar o como biberón. Si tu bebé es aún
muy pequeño, puedes usar frascos de 4 onzas. Si es mayor,
necesitarás de 8 onzas. Cuando tengas que salir puedes utilizar un
termo y colocarlo en hielo. La desventaja que este ofrece es su
cubierta de vidrio. Es muy importante que siempre esterilices tanto
los recipientes como los biberones. Lo ideal es refrigerar la leche
inmediatamente, por lo que si estás fuera de casa, puedes llevar
contigo una hielerita con su aditamento de congelamiento. Sin
embargo, de no ser esto posible, déjala en su recipiente
esterilizado en un lugar fresco y seco lejos del sol y del calor;
pero no más de seis horas. En el refrigerador podrás guardarla
hasta por 48 horas o puedes enfriarla durante 30 minutos para
después congelarla. Cuando decidas congelar, es importante que no
llenes los frascos más de tres cuartas partes. Marca todos tus
frascos con la fecha para que de esta manera vayas utilizando
primero los anteriores. Si tu congelador tiene una puerta, la leche
podrá durar de una a dos semanas. Si es de dos puertas y no hace
escarcha, podrá durar hasta tres meses. Si tu congelador tiene una
temperatura que permanece constante a 32 grados bajo cero, la leche,
se conservará hasta por seis meses. Nunca le des a tu bebé leche
almacenada por un mayor tiempo del mencionado anteriormente. Para
descongelar, nunca lo hagas en el microondas ni en la estufa ni a
temperatura ambiente. Puedes agitar el frasco bajo un chorro de agua
tibia y usar la leche en un lapso no mayor a treinta minutos. Puedes
también dejarla descongelar en el refrigerador y utilizarla en el
lapso de tres horas. Una leche descongelada, no debes volverla a
congelar. El residuo del biberón lo debes desechar.
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