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Cesárea
de Emergencia
En
caso de una cesárea de emergencia, todo
será bastante rápido. Es importante
que si esto llegara a suceder, no te
preocupes. Cuando tu ginecólogo esté
seguro de que la anestesia ha hecho
efecto, practicará una incisión en la
parte baja de tu abdomen. En caso de que
estés despierta quizá sientas como si
estuvieran abriendo un cierre, pero no
tendrás dolor.
Después
de esto, se hace otra incisión pero ahora en la parte
inferior del útero. Se abre el saco de líquido amniótico
si éste aún no se había roto y se succiona el líquido.
Es posible que escuches una especie de agua en movimiento.
Al terminar esto, el médico extraerá a tu bebé ya sea de
manera manual o con ayuda de fórceps.
Generalmente,
uno de sus asistentes presiona al mismo tiempo el extremo
superior del útero. Si te administraron anestesia epidural,
probablemente notarás una cierta presión. Si quieres ver
este momento puedes pedirle al médico que baje ligeramente
la pantalla para poder ver el nacimiento pero no la
cirugía. Ya estando el bebé fuera succionan la nariz y la
boca de tu bebé quien emitirá su primer grito. Si el
cordón umbilical es suficientemente largo, es posible que
puedas ver a tu bebé. El médico pinzará y cortará el
cordón.
Atención
a tu Bebé
Se
realiza el mismo procedimiento que con los bebés que nacen
por parto natural, es decir, el personal médico le
proporcionará a tu bebé los cuidados iniciales de
protección como evaluar su estado de acuerdo a la prueba de
Apgar al minuto y a los cinco minutos de haber nacido. Le
darán un rápido masaje estimulante y lo secarán. A
continuación lo identificarán tomando sus huellas
dactilares y de sus pies para el registro del hospital. Le
fijarán una banda de identificación en la muñeca o en el
tobillo.
Le
administrarán un colirio no irritante para evitar
infecciones oculares. Lo pesarán y lo envolverán para
evitar que pierda calor. Algunos de estos procedimientos
pueden variar dependiendo del hospital o efectuarse después
en una sala dedicada a los bebés.
Placenta
Tu
médico extraerá manualmente la placenta, examinará de
manera rápida tus órganos reproductores y suturará las
incisiones practicadas. Es posible que te administren una
inyección de oxitocina para ayudar a contraer tu útero y
controlar la hemorragia. Puede ser que te administren
también antibióticos por vía intravenosa para minimizar
las posibilidades de infección.
Dependiendo
de tu estado de salud y de la de tu bebé, te permitirán o
no tomarlo en brazos en la sala de operaciones. En caso de
que a ti no te lo autoricen, quizá tu esposo pueda hacerlo.
Sí tu bebé tuviera que ser llevado a la unidad de cuidados
intensivos, no debes preocuparte. Muchas veces se trata de
una medida de rutina que adoptan varios hospitales, es
decir, no indica que el estado de tu bebé sea motivo de
inquietud. En cuanto al vínculo de amor que debes tener con
tu bebé, más tarde lo establecerás sin ningún problema.
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