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Emocionalmente
puedes sentirte mejor ante la
posibilidad que ahora tienes de empujar,
puedes sentirte feliz aunque también
desconcertada si esta fase se prolonga
mucho más de una hora. Generalmente en
estos casos la ansiedad es porque el
calvario termine más que por tener en
brazos al bebé. Sin embargo, esto es
muy natural y de ninguna manera refleja
una incapacidad para el amor
maternal.
Durante
Esta Etapa
Lo
que te aconsejamos hacer es adoptar una postura cómoda para
empujar la cual también dependerá de las normas del
hospital, del médico y de la cama que se utilice. Quizá la
mejor postura resulta semisentada o en cuclillas ya que de
esta forma se utiliza la fuerza de gravedad para acelerar el
proceso y te proporciona mayor fuerza para empujar.
Déjate
Llevar
Es
muy importante que te dejes llevar por tus impulsos
naturales; es decir, si sientes necesidad de empujar y si el
médico no te da una instrucción contraria, hazlo. Respira
profundamente varias veces al iniciar cada contracción;
cuando la contracción alcanza su máxima intensidad toma
aire y retenlo; empuja con todas tus fuerzas hasta que ya no
puedas contener más el aliento. Puede suceder que en cada
contracción necesites empujar hasta cinco veces. Será
necesario que te dejes llevar por esta necesidad, en lugar
de intentar contener el aliento y empujar durante toda la
contracción.
El
hecho de retener el aliento durante periodos de tiempo largo
puede provocar agotamiento y privar a tu bebé de oxígeno.
También puede aumentar el riesgo de romper vasos
sanguíneos de los ojos y la cara. Si respiras hondo varias
veces cuando la contracción disminuya, podrás recuperar el
equilibrio respiratorio. Tu médico te ayudará a dirigir
los esfuerzos y a reorientarlos en caso de que pierdas
concentración.
Recuerda
que es importante que empujes de manera eficaz ya que
mientras más energía dediques a este esfuerzo, tu bebé
podrá más rápido atravesar el canal del parto. Sin
embargo, debes coordinar el ritmo con las indicaciones de tu
médico o enfermera pues si empujas desorganizadamente sólo
consumes energía sin adelantar. Mientras empujas, relaja
todo tu cuerpo incluyendo los muslos y el perineo.
Sigue
las Instrucciones
Cuando
el médico te pida que dejes de empujar como por ejemplo
cuando la cabeza del bebé está asomando para evitar que
salga demasiado rápido, lo más conveniente es que soples.
Descansa entre las contracciones. De hecho, si tu médico
nota que estás muy cansada, te pedirá que no empujes
durante varias contracciones para que puedas acumular
energía. Debes tomar en cuenta que el proceso del
nacimiento se realiza con dos pasos hacia delante y uno
hacia atrás, es decir, es posible que se vea que corona la
cabeza del bebé y luego desaparece otra vez.
Es
fundamental que no permitas que el sentirte inhibida o
avergonzada ya que esto rompe el ritmo de tu esfuerzo. Como
empujas con toda tu zona perineal, cualquier cosa que se
encuentre en tu recto será expulsada también pero si
intentas controlar la defecación al mismo tiempo que
empujas, no conseguirás gran cosa. De hecho, en casi todos
los partos de da una pequeña micción o una pequeña
evacuación involuntaria la cual una enfermera limpia
inmediatamente con gasas esterilizadas.
La
Persona que te Acompaña
Debe
continuar ofreciéndote su apoyo sin sentirse ofendido si no
le haces mucho caso. Tampoco debe sentirse intimidado por no
tener la experiencia del equipo médico. La presencia de
esta persona es muy importante ya que el hecho de murmurar
"te quiero" en tu oído puede ayudarte más que
cualquier otra cosa que los expertos puedan proporcionarte.
Esta persona puede guiar tus esfuerzos de empujar y tus
ejercicios de respiración utilizando las señales que
aprendió durante las clases de preparación para el parto o
de acuerdo a lo que la enfermera o el médico le
indiquen.
También
puede ayudarte a relajarte entre las contracciones por medio
de palabras que te tranquilicen, limpiando tu frente, nuca y
hombros con una toalla húmeda fría. Si es posible puede
darte un masaje en la espalda. De hecho, puede detener tu
espalda mientras empujas; incluso, si es necesario puede
tomar tu mano y si te resbalas será imprescindible ayudarte
a regresar a la posición adecuada. Otra cosa que puede ir
haciendo esta persona es decirte cómo van las cosas
progresando, es decir, si ya el bebé está asomando, etc.
Si el médico lo permite, puede darte trocitos de hielo para
refrescar tu boca. Es posible que esta persona tenga la
oportunidad de recibir al bebé en el momento que emerge o
cortar el cordón umbilical lo cual es fácil.
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