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Emocionalmente puedes sentirte vulnerable. Es posible que te
sientas irritable, intranquila descorazonada o frustrada y
tengas dificultad para concentrarte y relajarte.
Durante
esta Etapa
Es
importante que en lugar de pensar en todo lo que te falta,
pienses que ya llevas un gran camino recorrido y que muy
pronto tu bebé estará en tus brazos. Ya que en cuanto el
cuello del útero esté completamente dilatado, habrá
llegado el momento de empujar al bebé hacia el mundo
exterior. Si sientes la necesidad de empujar, trata de
soplar o jadear ya que sólo debes empujar si el médico te
ha dado instrucciones para hacerlo pues al empujar contra el
cuello del útero cuando éste no está totalmente dilatado
puede provocar que se hinche y el parto se retrase. También
durante esta etapa es importante que te sientas a gusto por
lo que si te molesta que te toquen, incluso tu acompañante,
debes decirlo. Aunque es difícil, intenta relajarte entre
las contracciones con una respiración lenta y rítmica. Si
crees que pueden funcionarte las técnicas de respiración
que aprendiste, aplícalas o pide a la enfermera que te
indique cómo hacerlo.
La
Persona que te Acompaña
Puede
ir respirando contigo, recordándote que la respiración
debe ser lenta y rítmica y darte ánimo en todo momento con
la mirada y con palabras si esto te reconforta. Es
importante que esta persona esté totalmente consciente de
que debe comprender sin sentimentalismos que estás pasando
por un momento difícil en el cual puedes preferir el
silencio, que no te toque o incluso estar sola pero
manteniéndose él lo más cerca posible por si lo
necesitas. Es importante que las instrucciones que te de
sean concisas ya que las frases superfluas pueden
incomodarte. Es posible que necesites su ayuda para avisarte
el momento en que empieza una contracción y cuándo
disminuye.
Otra
forma en que puede apoyarte es acariciando suavemente tu
abdomen para indicarte que la contracción ha pasado. Puede
ser que una contrapresión en la zona lumbar alivie un poco
tu dolor de espalda. Otra cosa importante es que quién te
acompaña tenga a la mano cubos de hielo en caso de que tu
médico haya autorizado esto para que los sientas en tu
lengua y una toalla húmeda y fría para limpiarte tu
frente.
Los
Médicos y las Enfermeras
Estarán
ofreciéndote su ayuda y continuarán controlando la
duración y la intensidad de las contracciones así como los
progresos que se producen. También estarán monitoreando tu
estado y el de tu bebé. Prepararán el momento del
nacimiento llevándote a la sala de partos en cuanto sea
necesario.
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