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Durante
esta Etapa
En
cuanto las contracciones resultan
demasiado intensas para poder hablar,
tú puedes iniciar los ejercicios de
respiración si piensas utilizarlos. Si
no tomaste ningún curso, la enfermera
te indicará cómo respirar para
sentirte más cómoda. De cualquier
manera, si los ejercicios te hacen
sentir incómoda o tensa será mejor que
no los practiques.
Haz
un esfuerzo para relajarte entre las contracciones. Esto
irá siendo más difícil cuando las contracciones sean más
frecuentes pero es muy importante que lo hagas pues tu
energía está disminuyendo.
Si
no te están administrando ningún medicamento, pregunta a
tu médico si te permite tomar alguna bebida ligera para
reemplazar los líquidos y mantener la boca húmeda. Si
tienes hambre, es posible que tu médico autorice un
refrigerio ligero a base de un alimento sin fibra ni grasas
como por ejemplo un jugo de manzana. Si tu ginecólogo te
prohíbe esto, pregúntale si puedes chupar cubitos de hielo
para refrescarte. Hay médicos que prefieren el goteo
intravenoso para mantener la hidratación.
Dolor
Si
crees que el dolor es tan intenso que necesitas algo para
contrarrestarlo, habla con tu ginecólogo para ver si te
autoriza algo. Quizá él te pida que esperes una media hora
más ya que es posible que para entonces el parto haya
progresado tanto que ya no necesites el medicamento o puede
que hayas recobrado fuerzas y decidas continuar así. Es
importante también en esta etapa que orines frecuentemente;
es posible que debido a la presión de la pelvis, no sientas
la necesidad; sin embargo, debes intentarlo. Si te es
posible, camina un poco o por lo menos cambia de posición
probando cuál te resulta más cómoda.
La
Persona que te Acompaña
Debe
estar calmada y tratar de mantener la habitación tranquila.
Si es posible, conservar la puerta de la sala de dilatación
o de partos cerrada; con las luces lo más tenue que se
pueda, música suave si se lo permiten mientras continúa
con los ejercicios de relajación entre las contracciones.
En cuanto a la temperatura del ambiente, si sientes frío en
los pies, debe ponerte un par de calcetines. Si no te pone
nerviosa, es importante que sus palabras sean de aliento y
si el progreso es lento, debe recordarte que te concentres
en una contracción cada vez y que cada dolor te acerca más
al momento de tener a tu bebé en brazos.
Puede
también respirar contigo en el momento de las contracciones
difíciles. No debe forzarte a hacer los ejercicios si te
resultan desagradables o incómodos. Puede cronometrar las
contracciones y si estás conectada a un monitor fetal,
puede pedir al médico o la enfermera que le indiquen cómo
leer los datos para que cuando las contracciones sucedan con
rapidez, pueda avisarte cuándo empieza cada nueva
contracción ya que el monitor las detecta antes de que tú
las experimentes.
También
puede decirte cuándo empieza a pasar el momento culminante
de cada contracción. Con esto, ambos tienen un sentido de
control sobre la dilatación. En caso de que no tengan el
monitor, tu acompañante puede aprender a reconocer la
llegada y el final de las contracciones colocando su mano
sobre tu abdomen. Si te sientes mareada, con hormigueo en
los dedos de las manos o los pies o si tu vista es borrosa,
debe colocar una bolsa de papel delante de tu boca o que te
haga respirar a través de las manos juntas. Debes inhalar
el aire que has sacado en la respiración anterior. Si
después de repetir esto varias veces no te mejoras, la
persona que está contigo tendrá que llamara al médico o a
la enfermera. Es importante que tu acompañante te recuerde
que debes relajarte entre las contracciones y orinar por lo
menos una vez cada hora. También debe sugerirte el cambio
de posición para tratar de reducir un poco el dolor.
Puede
utilizar una toalla húmeda para refrescarte el cuerpo y la
cara, necesitará mojar frecuentemente esta toalla con agua
fría. Asimismo, debe estar seguro de que haya cubitos de
hielo o el líquido que el médico haya autorizado para
hidratarte. Debe también intentar distraerte entre las
contracciones con conversación. Puede darte un masaje en el
abdomen o en la espalda de acuerdo a lo que tu prefieras. Es
necesario que si la persona que te acompaña es tu esposo no
pretenda minimizar tu dolor diciéndote que no existe o que
sabe lo que sientes ya que realmente sí existe y él no
puede saber lo que sientes.
También
es importante que no sienta ofensiva tu actitud en caso de
que le contestes brusco ya que tu humor será cambiante
durante todo este proceso. Otra de las funciones de la
persona que te acompaña es ser un intermediario entre el
médico, el personal del hospital y tú; es decir, que si
necesitas algo como medicamento o alguna otra cosa, lo haga
saber a la enfermera; que haga todas las preguntas en cuanto
a las medidas que se están llevando a cabo, también en
relación con cualquier medicamento que se te esté
administrando.
Los
Médicos y Enfermeras
Del
hospital te proporcionarán un ambiente relajado y cómodo.
Responderán todas tus preguntas. También estarán
controlando tu presión sanguínea, verificarán el estado
de tu bebé con un estetoscopio o con un monitor fetal
electrónico y a través de la observación del líquido
amniótico. Recuerda que un color pardo verdoso es posible
signo de sufrimiento fetal.
La
posición de tu bebé la podrán comprobar mediante
palpación externa. También, evaluarán de manera
periódica la frecuencia y la intensidad de las
contracciones, así como la cantidad y calidad de las
pérdidas vaginales. De hecho, cada vez que sea necesario
cambiarán las compresas que coloquen debajo de tus
glúteos. Si se produce un cambio evidente en la frecuencia
o en la intensidad de las contracciones; o si las pérdidas
vaginales tienen más sangre, se te realizará un examen
interno para controlar el progreso del parto. Si lo
solicitas y el médico ve que es necesario, te
administrarán algún analgésico o sedante. Si tu parto va
progresando muy lento, es posible que tu ginecólogo
estimule la dilatación con oxitocina o rompiendo de manera
artificial las membranas si aún están intactas.
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