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Como
sabes, son muy pocos los embarazos que
presentan síntomas exactos como por
ejemplo mareos matutinos que desaparecen
al final del primer trimestre;
movimientos fetales percibidos
exactamente a las 20 semanas y el
descenso del bebé a la pelvis dos
semanas antes del inicio del parto. De
igual manera pocos son los partos que
corresponden a lo que los libros
mencionan en cuanto a que inicia con
contracciones regulares, poco intensas y
muy distantes que aumentan con un ritmo
predecible hasta el nacimiento del
bebé.
Tres
Fases
Sin
embargo, te mencionaremos que los
obstetras dividen el parto en tres
fases. La primera es la dilatación,
dividida a la vez en tres etapas:
precoz, activa y de transición. A menos
que la dilatación sea interrumpida por
una cesárea, todas las mujeres cuyo
embarazo ha llegado a término pasan por
estas tres etapas de la primera fase.
Sin embargo, hay quien no percibe la
primera e incluso la segunda etapa y se
da cuenta hasta la tercera debido a que
sus contracciones iniciales fueron muy
suaves o indoloras. Esta primera fase
termina con la dilatación completa, es
decir la apertura del cuello del útero
a 10 centímetros.
La
segunda fase es la de la expulsión la
cual culmina con el nacimiento del
bebé. Y la tercera fase consiste en la
expulsión de la placenta. Estas tres
fases suelen durar aproximadamente unas
14 horas cuando se trata de mamás
primerizas y unas 8 horas para mamás
que ya han tenido otros bebés. La
intensidad y la frecuencia de las
contracciones es lo que permite
determinar cuál es la etapa del parto
en la que te encuentras. Al realizar un
examen interno del nivel de dilatación
se confirmará la estimación. Si la
dilatación parece no seguir su curso
normal, es posible que tu médico decida
administrar oxitocina por ejemplo y si
esto fallara quizá opte por una
cesárea. Otros médicos prefieren
esperar un poco si la mamá y el bebé
están en buen estado.
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