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Origen
Es un instrumento con
forma de pinza que se
utiliza para extraer la cabeza del bebé
del canal de parto. El
primer par de fórceps fue hecho por el
cirujano británico Peter Chamberlen el
Viejo quien lo utilizó en forma de
tenazas para extraer a los bebés cuando
el parto se
presentaba difícil. Este médico
mantuvo en secreto su invento y
solamente fue utilizado durante cuatro
generaciones por los médicos Chamberlen
y sus pacientes quienes en su mayoría
pertenecían a la realeza.
Con
el paso del tiempo, antes que los partos
por cesárea se convirtieran en algo
habitual y seguro, los fórceps eran la
única forma de extraer a un bebé
encajado en el canal del parto. Los fórceps han
salvado la vida de muchos niños y
madres, y pueden evitar la necesidad de
realizar una cesárea en los casos en
que el bebé quede atascado en la
pelvis. De hecho, se
salvaban tantas vidas de bebés que las
lesiones graves que los fórceps en
ocasiones causaban eran consideradas
poca cosa. Ya que sus riesgos eran
inferiores a sus beneficios.
Para utilizar el fórceps se
requiere efectuar previamente una
episiotomía. La extracción por
succión, en la cual se coloca una
ventosa con forma de casquillo en la
cabeza del bebé para extraerlo por
aspiración, está reemplazando cada vez
más el uso de fórceps, pues evita la
necesidad de practicar una episiotomía.
Actualmente
el uso de fórceps ha sido abandonado
para dar paso a la cesárea. Sin
embargo, las asociaciones profesionales
y la mayoría de los médicos aún creen
que los partos con fórceps medio, bajo
y de salida aún tienen una razón de
ser.
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