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Algunos
Obstetras Opinan
Sin
embargo, algunos obstetras, instructores
de los cursos de partos y feministas
argumentan que la episiotomía es una
intromisión tecnológica, antinatural y
en gran parte innecesaria en el proceso
del nacimiento.
De
hecho, afirman que las incisiones que se practican resultan
más extensas de lo que serían los desgarros y que además
producen una hemorragia excesiva, molestias en el posparto,
dolor durante las relaciones sexuales en los meses venideros
y posibles infecciones. Por esto, ellos recomiendan evitar
la episiotomía usando en su lugar ejercicios de gimnasia
perineal y masajes locales durante las cuatro o seis semanas
anteriores al parto para preparar y endurecer el
perineo.
Durante
la dilatación recomiendan compresas calientes para hacer
disminuir el malestar del perineo; también masajes;
permanecer de pie o en cuclillas y exhalar mientras se
empuja para facilitar su estiramiento. También aconsejan
evitar la anestesia local, que hace que los músculos
perineales se pongan flácidos. Aunque todo esto puede
disminuir las posibilidades de que la episiotomía se
practique, puede ser que en el momento del parto sí sea
necesario llevarla a cabo.
Tomar
la Decisión
Realmente,
la decisión de hacer o no la incisión debería hacerse en
la sala de parto cuando la cabeza del bebé empieza a
coronar. Ya que sólo en ese momento, un médico sin
prejuicios a favor o en contra de la episiotomía puede
juzgar realistamente si el perineo puede o no estirarse de
manera suficiente para dejar pasar la cabeza del bebé sin
desgarrarse y sin poner en peligro el bienestar de la mamá
o del bebé al prolongar el parto.
Si
el médico tiene duda, seguramente optará por la incisión
controlada para no correr el riesgo de un desgarre
incontrolado y difícil de reparar. Una buena opción es que
hables con tu médico para conocer su postura con relación
a esta situación. De cualquier manera recuerda que la
decisión final tendrá que ser tomada por tu ginecólogo
cuando tu bebé esté asomando al mundo.
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