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El
Monitor Externo
Se
utiliza con más frecuencia. Se fijan
dos dispositivos a tu abdomen. Uno es
transductor de ultrasonidos y registra
el latido del corazón de tu bebé. El
otro es un marcador sensible a la
presión que mide la intensidad y la
duración de las contracciones del
útero. Estos dos dispositivos están
conectados a un monitor que muestra en
una pantalla o imprime las lecturas. En
la mayoría de los casos esta
monitorización sólo es necesaria de
manera intermitente, lo que significa
que no necesitas estar conectada todo el
tiempo a la máquina. Es decir, podrás
caminar un poco en los intervalos.
Durante
la expulsión que es la segunda fase del
parto, cuando las contracciones pueden
ser tan rápidas e intensas que es
difícil saber cuándo empujar y cuándo
detenerse, el monitor puede señalar
exactamente el inicio y el final de cada
contracción. Sin embargo, es también
posible que el uso del monitor durante
esta fase sea eliminado para no
interferir en tu concentración. En este
caso el latido del corazón del bebé se
controla por medio del estetoscopio.
El
Monitor Interno
Se
utiliza cuando se requieren resultados más exactos,
generalmente cuando existe la sospecha de sufrimiento fetal.
El electrodo que transmite las lecturas del latido del
corazón del bebé se fija a su cuero cabelludo a través
del cuello del útero. De hecho la monitorización interna
sólo es posible si el cuello del útero está dilatado por
lo menos uno o dos centímetros y si las membranas ya están
rotas.
Las
contracciones pueden ser medidas con un manómetro fijado a
tu abdomen con cinta adhesiva o por medio de un catéter que
es un tubo lleno de líquido insertado en el útero. Sin
embargo, como el monitor interno no puede ser conectado y
desconectado, no podrás moverte mucho pero sí tendrás
posibilidad de cambiar de posición. En algunas ocasiones,
la monitorización interna utiliza la telemetría, que lee y
transmite los signos vitales por medio de ondas de radio.
Esto permite que tengas movimiento ya que incluso puedes
caminar.
Riesgos
Como
sabes todo procedimiento médico que penetra dentro del
cuerpo, lleva un cierto riesgo, sobre todo de infección. En
algunos casos el bebé puede desarrollar una erupción o
absceso en el punto en el que se le haya fijado el
electrodo. Incluso puede mostrar una mancha calva permanente
en dicho punto. Es también posible que la inserción del
electrodo le provoque al bebé un dolor o una molestia
momentánea. Por todo esto es que el monitor interno
solamente se utiliza en casos realmente necesarios.
No
te Preocupes
Es
muy importante que en caso de que el monitor fetal indique
que existe algún problema, te mantengas en calma. Recuerda
que la tecnología no es perfecta y la máquina puede
producir lecturas equivocadas. Algunas veces el monitor no
funciona correctamente y otras veces la interpretación de
la lectura puede ser equivocada. Frecuentemente sucede que
la posición de la mamá causa un cambio en el latido del
corazón del bebé debido a que la presión sobre el cordón
umbilical o sobre tu vena cava obstaculizan el flujo
sanguíneo hacia el bebé. Generalmente, esto se soluciona
si te recuestas sobre tu costado izquierdo. Si la causa del
problema es la administración de oxitocina, al reducir o
eliminar la dosis queda resuelto. Asimismo, el administrarte
oxígeno puede solucionar la situación.
Si
el monitor continúa registrando lecturas anormales, se
pueden adoptar medidas diversas. Por ejemplo, si el bebé
está en riesgo, seguramente el médico decida practicar
cesárea; también se realizarán pruebas para confirmar el
diagnóstico de sufrimiento fetal observando el líquido
amniótico para detectar la presencia de meconio; se
determinará el PH de una muestra de sangre del bebé la
cual será tomada de su cuero cabelludo. Se comprobará la
respuesta del corazón del bebé a la estimulación sonora,
la presión o al ser pellizcado. Como es necesario un acceso
directo al bebé para que algunas de estas pruebas
determinantes se realicen, las membranas deberán estar
rotas o romperse de manera artificial en ese momento.
Tu
Ginecólogo
Será
también necesario revisar tu historia médica para
determinar si las anormalidades del latido del corazón de
tu bebé están relacionadas con una infección o enfermedad
crónica tuya. O con algún medicamento que estés tomando.
Un buen ginecólogo toma en cuenta varios factores antes de
concluir que el bebé está experimentando sufrimiento
fetal. Llega a ocurrir que las gráficas del monitor son
enviadas por fax a un experto para obtener una segunda
opinión. Al confirmar que existe sufrimiento fetal, el
médico practicará una cesárea de inmediato. Sin embargo,
es posible que utilice algunos medicamentos para intentar
mejorar las condiciones del bebé dentro del útero. Cuando
esto tiene resultado, proporciona más tiempo para preparar
el parto por cesárea e incluso aumenta las posibilidades de
tener un parto natural.
Muchos
médicos creen que el monitor, permite darse cuenta de
sufrimiento fetal que con el método de comprobar con el
estetoscopio cada quince minutos durante la dilatación y
cada cinco minutos durante la expulsión no se pueden
detectar. Sin embargo, como la monitorización electrónica
es costosa; como ha llevado a un aumento no necesario de
cesáreas en algunos hospitales, muchas veces por la mala
interpretación de las lecturas, su uso sigue siendo
controversial.
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