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Cómo Inducir el Parto

 

 

Algunas ocasiones, lo único que el ginecólogo necesita para inducir la dilatación es romper las membranas que rodean al bebé. Si el cuello del útero no está maduro, durante este proceso se pueden administrar analgésicos. Es posible que el médico administre a la mamá una dosis de aceite mineral o te indique que intentes la estimulación de los pezones para que inicien las contracciones. También puede utilizar óvulos vaginales o un gel de prostaglandina E para ayudar a que el cuello del útero madure. 

Oxitocina

Sin embargo en la mayoría de los casos, es necesaria la administración de oxitocina para activar el útero de manera consistente. La oxitocina producida de manera natural por la glándula pituitaria materna a lo largo de todo el embarazo. Conforme la gestación avanza, el útero se vuelve más sensible a dicha hormona. No se sabe a ciencia cierta si ésta desempeña un papel significativo en el desencadenamiento del parto. Se sabe que la hormona puede ser liberada por la mujer embarazada cuando sus pezones son estimulados provocando la contracción del útero. Sin embargo, la administración de la hormona oxitocina constituye un método de inducción más confiable. 

Cuando el cuello del útero está maduro, la oxitocina es capaz de iniciar una dilatación que es muy parecida a la que se da de forma natural. Cuando el cuello del útero no está maduro, la inducción puede llevarse a cabo durante un periodo de dos o tres días, en caso de que el tiempo no apremie, para permitir una maduración gradual. Se puede tratar de que el cuello del útero madure utilizando prostaglandina E o abrirlo de manera manual usando dilatadores de tamaño creciente antes de iniciar la inducción. Estos procedimientos pueden dar la posibilidad de que se dé un parto vaginal de manera espontánea dentro de las siguientes 24 horas.

Dosis

Para controlar la dosis de oxitocina, ésta se administra mediante un goteo intravenoso con una bomba de infusión. 

 

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El líquido entra por medio de una aguja que se inyecta en el brazo o en el dorso de la mano, esta aguja está conectada a un tubo que lleva a dos botellas; una contiene fluido intravenoso sin medicamentos y la otra la oxitocina. Al introducirse esta última en el tubo primario a través de una bomba de infusión, es posible controlar la dosis con gran precisión. 

Generalmente, la inducción comienza de manera lenta con una dosis muy baja de oxitocina, y se controla cuidadosamente la reacción del útero y del bebé. De hecho durante todo el proceso de inducción es fundamental que un médico o una enfermera permanezcan en el lugar. La tasa de infusión es aumentada gradualmente hasta que se establecen unas contracciones efectivas. En caso de que el útero resulte demasiado sensible al medicamento y que esté sobre estimulado con contracciones demasiado intensas y prolongadas, este método permite que la infusión sea reducida inmediatamente o incluso detenida por completo, pasando el medicamento a la botella de reserva.

Contracciones

Después de administrar la oxitocina, las contracciones suelen iniciar al cabo de media hora si la fecha coincide con la salida de cuentas. Si después de seis a ocho horas de administración de oxitocina la dilatación no ha empezado o progresado, probablemente el médico decidirá dar por concluido este procedimiento y buscará una solución alternativa como quizá una cesárea. También puede detenerse el tratamiento si las contracciones se han establecido bien y prosiguen por sí mismas.

Cuando un parto es inducido por oxitocina, el ginecólogo estará preparado para llevar a cabo una cesárea de emergencia, en caso necesario.

En caso de que tu médico decida inducir el parto, es posible que te parezca desagradable la manera brusca del comienzo de las contracciones las cuales resultarán intensas debido precisamente a la inducción. Sin embargo, puede ser que prefieras esto ya que vas directamente al parto. Puedes llevar a cabo todos los ejercicios de respiración y las técnicas que aprendiste para prepararte para un parto natural ya que independientemente de la manera en que haya sido iniciado, finalmente es un parto.

Cuándo No se Debe Inducir

El inducir la dilatación no es un procedimiento apropiado cuando se requiere un parto inmediato o cuando se tienen dudas de que el bebé pueda pasar por la pelvis. También se evita cuando la placenta está cerca o cubriendo la abertura del útero, que es lo que se denomina placenta previa. Cuando se cree que aún no es el momento del parto. Cuando se han tenido más de cinco niños o si se tiene una cicatriz vertical de una cesárea anterior ya que en estos últimos dos casos existe el riesgo de una rotura del útero. Otra situación por la cual varios médicos no aconsejan la inducción es cuando el embarazo es de más de un bebé o cuando la posición que presenta es de pompis.


 
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