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El
líquido entra por medio de una aguja que se inyecta en el
brazo o en el dorso de la mano, esta aguja está conectada
a un tubo que lleva a dos botellas; una contiene fluido
intravenoso sin medicamentos y la otra la oxitocina. Al
introducirse esta última en el tubo primario a través de
una bomba de infusión, es posible controlar la dosis con
gran precisión.
Generalmente,
la inducción comienza de manera lenta con una dosis muy
baja de oxitocina, y se controla cuidadosamente la
reacción del útero y del bebé. De hecho durante todo el
proceso de inducción es fundamental que un médico o una
enfermera permanezcan en el lugar. La tasa de infusión es
aumentada gradualmente hasta que se establecen unas
contracciones efectivas. En caso de que el útero resulte
demasiado sensible al medicamento y que esté sobre
estimulado con contracciones demasiado intensas y
prolongadas, este método permite que la infusión sea
reducida inmediatamente o incluso detenida por completo,
pasando el medicamento a la botella de reserva.
Contracciones
Después
de administrar la oxitocina, las contracciones suelen
iniciar al cabo de media hora si la fecha coincide con la
salida de cuentas. Si después de seis a ocho horas de
administración de oxitocina la dilatación no ha empezado
o progresado, probablemente el médico decidirá dar por
concluido este procedimiento y buscará una solución
alternativa como quizá una cesárea. También puede
detenerse el tratamiento si las contracciones se han
establecido bien y prosiguen por sí mismas.
Cuando
un parto es inducido por oxitocina, el ginecólogo estará
preparado para llevar a cabo una cesárea de emergencia,
en caso necesario.
En
caso de que tu médico decida inducir el parto, es posible
que te parezca desagradable la manera brusca del comienzo
de las contracciones las cuales resultarán intensas
debido precisamente a la inducción. Sin embargo, puede
ser que prefieras esto ya que vas directamente al parto.
Puedes llevar a cabo todos los ejercicios de respiración
y las técnicas que aprendiste para prepararte para un
parto natural ya que independientemente de la manera en
que haya sido iniciado, finalmente es un parto.
Cuándo
No se Debe Inducir
El
inducir la dilatación no es un procedimiento apropiado
cuando se requiere un parto inmediato o cuando se tienen
dudas de que el bebé pueda pasar por la pelvis. También
se evita cuando la placenta está cerca o cubriendo la
abertura del útero, que es lo que se denomina placenta
previa. Cuando se cree que aún no es el momento del
parto. Cuando se han tenido más de cinco niños o si se
tiene una cicatriz vertical de una cesárea anterior ya
que en estos últimos dos casos existe el riesgo de una
rotura del útero. Otra situación por la cual varios
médicos no aconsejan la inducción es cuando el embarazo
es de más de un bebé o cuando la posición que presenta
es de pompis.
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