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El
hecho de iniciar el parto de manera
artificial no es nada nuevo, pero el
procedimiento se hizo más fácil en la
segunda mitad del sigo XX. El parto
sólo debe ser inducido por razones
médicas, como preeclampsia, tensión
arterial alta o exceso de maduración,
cuando la inducción puede salvar la
vida de la madre y el bebé.
Hace
unos veinte años los médicos opinaban
que era mejor inducir el parto para que
el nacimiento se llevara a cabo en una
hora conveniente.
Actualmente
Los médicos no lo inducen sin una buena
razón. Esto se debe en parte a que la
oxitocina, que es el medicamento con el
cual se induce el parto, ha sido
restringido sólo a uso necesario. Y al
temor de las denuncias por tratamiento
equivocado si algo no resultara como se
espera. Sin embargo, en casi uno de tres
partos, la naturaleza necesita una
ayudadita. Es decir, existen situaciones
en las cuales resulta necesario que el
bebé nazca antes de que inicie por la
propia naturaleza. De hecho, en algunos
casos la mejor solución es la
cesárea.
Razones
En
otros casos, cuando el tiempo no
apremia, si se considera que tanto la
mamá como el bebé podrán tolerar el
estrés de la dilatación y el médico
cree que es posible un parto normal,
suele elegir la inducción cuando:
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la
dilatación es débil, o se ha
detenido; cuando el bienestar del
bebé está de por medio por una
nutrición inadecuada.
-
Una
función pobre de la placenta,
porque el embarazo se ha llevado
más de las 40 semanas o cualquier
otra causa pero que el bebé esté
lo bastante maduro para poder
sobrevivir bien fuera del
útero.
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También
el médico decide inducir el parto
cuando las membranas se han roto.
Asimismo, cuando después de una
prueba de estrés, se sugiere que la
placenta ya no funciona de manera
óptima y el medio ambiente del
útero ya no es sano.
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Otro
motivo de inducción es cuando la
mamá padece una preeclampsia, es
decir, toxemia que no puede ser
controlada mediante reposo en cama y
medicamento por lo que es necesario
que el bebé nazca.
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