|
Los
nutrientes están adaptados a las necesidades de tu bebé.
Las fórmulas a base de leche de vaca muestran con
respecto a la leche humana unas diferencias por
malnutrición.
Más
Fácil de Digerir
Asimismo
a tu bebé le será más fácil digerir tu leche
que la leche de vaca puesto que las proteínas en la leche
materna son 1.5% de las cuales gran parte es lactalbúmina
que es más nutritiva y digerible; mientras que la leche
de vaca proporciona el 3.5% y cuyo componente principal el
caseinógeno. El contenido en grasas de ambas leches es
similar pero la grasa de la leche materna resulta de más
fácil digestión para tu bebé. Por este motivo, tu bebé
no presentará problemas de estreñimiento.
De
igual manera será raro que presente diarrea ya que al
parecer la leche materna destruye algunos de los
microorganismos causantes de ésta y al mismo tiempo
favorece el desarrollo de la flora que beneficia al tracto
digestivo. Inclusive, si alimentas a tu bebé con leche
materna, el olor de sus defecaciones será más dulce
mientras no le des alimentos sólidos y tendrá menor
tendencia a rozaduras. Otro de los grandes beneficios que
tu leche dará a tu bebé es que tiene menos tendencia
a producir exceso de peso durante la lactancia y
obesidad en la vida adulta.
Contenido
La
leche materna contiene tres veces menos sales minerales
que la leche de vaca. Esto constituye un beneficio ya que
la cantidad adicional de sodio resulta difícil de
eliminar para los riñones tu bebé. También la leche
materna contiene menos fósforo. Esto es muy
importante ya que como la leche de vaca tiene una mayor
cantidad provoca un menor nivel de calcio en la sangre de
los bebés que son alimentados de manera artificial.
Al
ser alimentado con leche materna, tu bebé tendrá menor
posibilidad de enfermarse durante su primer año de
vida ya que estará protegido en parte por los factores
inmunitarios que le llegan a través de tu leche y de la
sustancia que la precede llamada calostro.
Otra
de las ventajas que ofrece la alimentación materna es que
la succión que tu bebé tiene que hacer del pecho
requiere de mayor esfuerzo que tomar el biberón. Esto favorece
el desarrollo de sus mandíbulas, paladar y dientes.
No
se Contamina
La
leche materna no corre el riesgo de contaminarse o echarse
a perder. Siempre tiene la temperatura correcta para tu
bebé. Y siempre está a su alcance. Si por algún motivo
necesitas salir, puedes extraer una toma por adelantado y
conservarla en el refrigerador para que quien se quede a
cargo de tu bebé la utilice en el momento necesario.
Además no requerirás la planeación anticipada de un
equipo de biberones, esterilizador, etc.; ni
desperdiciarás biberones medio vacíos ni botes de
fórmula abiertos.
Generalmente
ningún bebé es alérgico a la leche materna aunque es
posible que presenten reacciones alérgicas ante ciertos
alimentos de tu dieta. Este tipo de reacción puede ser
incluso a la leche. La beta-lactoglobulina es una
sustancia que se encuentra en la leche de vaca, y puede
desencadenar una respuesta alérgica y tras la formación
de anticuerpos, incluso puede provocar una reacción
grave.
Las
fórmulas a base de leche de soya tienen una composición
bastante diferente al de la materna y se usan algunas
veces como sustituto cuando un lactante es alérgico a la
leche de vaca.
Un
Lazo de Unión
La
lactancia materna te une a tu bebé pues tienen el
contacto de piel de seis a ocho veces al día. La
gratificación emocional, la intimidad, la comunidad de
amor que lograrás serán fundamentales. Sin embargo, el
papá también puede obtener los mismos beneficios,
alimentando al bebé con un biberón extraído de tu
leche. Si tu bebé no acepta el biberón, permite que tu
esposo intervenga en alguna de las otras actividades en
las que puedan tener contacto.
La
Lactancia te Ayuda
Al
alimentar a tu bebé con leche materna, acelerarás el
regreso de tu útero a su tamaño anterior al embarazo y
reducirás la pérdida vaginal de loquios que se produce
después del parto. Asimismo, la lactancia suprime la
ovulación y la menstruación hasta cierto punto lo cual
puede ayudarte de alguna manera como control de natalidad
aunque esto no es totalmente seguro. La lactancia también
puede ayudarte a quemar la grasa acumulada durante
embarazo. De hecho si te aseguras de consumir solamente
las calorías suficientes para mantener tu suministro de
leche y la energía que necesitas y te aseguras de que
todas esas calorías provienen de alimentos nutritivos,
podrás satisfacer todas las necesidades alimentarias de
tu bebé y al mismo tiempo ir recuperando tu figura.
Se
ha dicho que el riesgo de contraer cáncer de mama es
menor en las mujeres que alimentan a sus hijos con leche
materna.
Durante
el tiempo que alimentes a tu bebé, será necesario que
hagas pausas de reposo. Esto es muy importante durante las
seis semanas siguientes al parto.
Si
tienes gemelos, todos los beneficios que te hemos
mencionado los obtendrán tus dos bebés por igual.
Biberón
Hay
mamás que a pesar de saber los beneficios y bondades que
su leche le brinda a su bebé, prefieren las ventajas que
el biberón les ofrece. Esto es porque el biberón no te
ata ya que puedes ir a trabajar, de compras, e incluso
dormir toda la noche si hay una persona que se encargue de
alimentarlo en tu lugar. Puedes comer tanto condimento,
ajo y col como quieras ya que al no alimentarlo con tu
leche no necesitarás cuidar tu alimentación y tampoco
requerirás tomar ni una gota de leche si no la apeteces.
La alimentación con biberón permite que el papá
comparta las responsabilidades del cuidado de tu bebé. De
hecho, al alimentar a tu bebé con leche materna también
puedes extraer un biberón de tu leche para que tu esposo
se lo pueda dar. El biberón no interfiere en la vida
sexual de la pareja a menos que el bebé se despierte con
hambre en el momento menos oportuno. La lactancia materna
si puede interferir puesto que las hormonas de lactancia
pueden mantener seca la vagina y porque la leche que sale
del pecho puede resultar desagradable para tu esposo o
para ti al hacer el amor.
También
el biberón representa beneficios si eres inhibida y
sientes reparos ante un contacto tan íntimo con tu bebé.
O si eres demasiado activa o impaciente para estarlo
alimentando con tu leche.
Aunque
la alimentación materna es la ideal, no hay razón para
que la crianza con biberón no pueda serlo. Los bebés
alimentados con biberón también son sanos y felices. Si
existe alguna razón por la que no puedas o no desees dar
el pecho a tu bebé, el problema no es la leche sino el
sentimiento de culpabilidad o frustración que puedas
sentir y comunicar a tu bebé. Debes saber que también al
darle el biberón puedes y debes tener gran contacto con
él. Este es el momento para acariciarlo y mimarlo y
cuando te sea posible mantener contacto de piel, abre tu
blusa y deja que tu bebé descanse en tu pecho mientras se
alimenta con el biberón.
Decisión
Actualmente,
la decisión va más hacia alimentar al bebé con leche
materna debido a sus beneficios. Sin embargo, si tienes
dudas, te aconsejamos que lo intentes ya que vale la pena.
Si de plano es algo con lo que no puedes, siempre tienes
la opción de claudicar pero le habrás permitido a tu
bebé el tener esto aunque sea por un corto periodo. Las
primeras semanas son siempre difíciles, incluso para
quienes están convencidas de que la leche materna es la
ideal. Algunos expertos sugieren que es necesario todo un
mes o hasta seis semanas de amamantar a tu bebé para
establecer con éxito una relación de alimentación y
para que puedas decidir si te gusta o no.
Causas
que Impiden la Lactancia
Sin
embargo, hay ocasiones en que la decisión no está en ti
sino en tu médico ya que desgraciadamente existen causas
por las cuales no puedes o no debes alimentar a tu bebé
de esta manera. Esto es por enfermedad grave o debilitante
como problemas o dolores cardiacos o renales, anemia grave
o extrema delgadez. También cuando hay alguna infección
o estados que exigen un medicamento que pasa la leche y
que podría ser perjudicial para el bebé como
tranquilizantes, sedantes, etc. El consumo de cualquier
tipo de droga así como el consumo intenso de cafeína o
alcohol es causa para evitar el dar leche materna al
bebé. Es importante que consultes a tu médico si estás
alimentando con leche materna a tu bebé en caso de
necesitar administrarte cualquier tipo de medicamento. Es
posible que él te indique que sustituyas temporalmente la
alimentación por fórmula pero que continúes
extrayéndote leche para que sigas produciéndola y puedas
reiniciar la alimentación en cuanto termines el
tratamiento médico.
Si
tu bebé tiene intolerancia a la lactosa o la
fenilcetonuria no podrá tomar ni leche materna ni leche
de vaca. De igual forma si tiene algún tipo de problema
en su boquita como labio o paladar hendido no podrá
succionar.
Es
necesario que sepas que el alimentar a tu bebé con leche
materna, conlleva responsabilidades ya que por ejemplo si
acostumbras fumar, pasarás la nicotina a tu bebé y lo
dañarás por lo que al menos durante la lactancia lo
ideal será dejar este hábito o al menos reducir la
cantidad para perjudicarlo un poco menos. Pero por favor
no utilices el tabaco como excusa para no amamantar a tu
bebé.
Recuerda
que el SIDA se transmite por medio de fluidos corporales
los cuales incluyen la leche materna.
Otra
razón para no alimentar al bebé con leche materna es
cuando se tiene una profunda aversión a la situación. |