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Existen
también partos prematuros cuya causa es
desconocida pues se llega a dar
súbitamente en embarazos normales con
mamás sanas. Cuando hay una dilatación
prematura, generalmente se puede
posponer la expulsión hasta que el
bebé esté más maduro. De hecho, un
breve retraso puede ser bueno ya que
cada día que el bebé permanece en el
útero aumenta sus posibilidades de
vida.
Es
muy importante que conozcas los
síntomas de un parto prematuro para que
en caso de que llegaras a experimentar
algo así, te pongas inmediatamente en
contacto con tu médico sin importar la
fecha ni la hora del día o la
noche.
Entre
estos signos está el dolor o presión
en la parte baja de la espalda o dolor
de espalda diferente al que has ido
sintiendo a lo largo de tu embarazo.
Así mismo el dolor o sensación de
presión en la base de la pelvis, los
muslos o las ingles. Otro de los signos
son los calambres parecidos a los de la
menstruación con o sin diarrea,
náuseas o indigestión. Si tu flujo
vaginal cambia y se vuelve acuoso o
manchado de rojo o color óxido por la
presencia de sangre. Es posible también
que este tipo de flujo vaya precedido o
no por la expulsión de un tapón mucoso
gelatinoso. Si existe rotura de
membranas habrá una salida de líquido
más o menos intensa por la vagina.
Es
importante que tomes en cuenta estos
síntomas y en caso de padecer alguno de
ellos, lo comuniques a tu médico. Sin
embargo, aunque llegaras a
experimentarlos todos, no significa que
estés iniciando un parto
prematuro. |