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Es
completamente normal que tanto tu esposo
como tú sientan preocupación por la
salud de tu bebé. Hay quienes incluso
dejan para el último momento la compra
de la ropita, mobiliario, etc. Incluso
el nombre lo deciden hasta que tienen a
su bebé en brazos. Sin embargo, lo
mejor es que no te angusties ya que este
temor no te ayuda. Lo ideal es que te
sientas tranquila ya que has llevado una
alimentación adecuada y las visitas a
tu ginecólogo han sido frecuentes
llevando a cabo todas sus indicaciones.
Actualmente,
gracias a la tecnología y a los avances
médicos, el tener un bebé sano y
normal es la probabilidad más alta. Lo
importante es que continúes haciendo
todo lo posible para proporcionarle a tu
bebé las mejores posibilidades.
Desafortunadamente,
los casos difíciles se dan entre las
mujeres que no están bien alimentadas y
las que reciben atención médica
tardía o nula. También en quienes
tienen un historial familiar de
enfermedad genética, quien sufre de
alguna enfermedad crónica no
controlada, quien fuma mucho o ingiere
mucho alcohol o droga. También en
quienes tienen un embarazo múltiple.
Sin embargo en todos estos casos, una
estricta vigilancia médica y cuidados
prenatales adecuados, incrementan en
gran medida la posibilidad de que su
bebé esté sano.
Es
importante mencionar que el hecho de que
un bebé nazca con un defecto no
significa necesariamente que estará
así para siempre. Actualmente, se puede
corregir al mayoría de los defectos
menores y muchos de los defectos graves.
Si
son diagnosticados en el útero, algunos
pueden ser tratados antes del nacimiento
ya sea de manera quirúrgica o por medio
de tratamiento médico.
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