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Al
aumentar el volumen de sangre durante el
embarazo, también va aumentando la
cantidad de hierro necesaria para la
producción de glóbulos rojos. Sin
embargo, un 20% de mujeres no obtienen
la cantidad necesaria de este mineral.
Cuando la anemia se debe a esto, es muy
fácil de solucionar siguiendo una
alimentación variada y nutritiva y
tomando un suplemento de hierro.
Generalmente, durante la primer visita a
tu ginecólogo, te pedirán un análisis
de sangre para detectar si tienes
anemia. De hecho, son pocos los casos en
los que al inicio ésta aparece. Si se
tiene una adecuada alimentación.
Falta
de Hierro
La
anemia por falta de hierro, sólo llega
a aparecer hacia la semana 20 que es
cuando por el aumento de volumen en la
sangre, aumenta la necesidad de hierro.
Cuando
la deficiencia de este mineral es leve,
es posible que no haya síntomas. Sin
embargo, si los glóbulos rojos que son
los que se encargan de transportar el
oxígeno, se reducen más, puedes
presentar palidez, cansancio, debilidad,
falta de aliento, palpitaciones e
incluso desmayos. Esta es una de las
pocas veces que las necesidades de tu
bebé se provean antes que las tuyas. Ya
que aunque tú padezcas de anemia, es
muy probable que tu bebé nazca sin la
deficiencia de hierro. Por lo que se
sabe hasta ahora, se piensa que una
madre que no toma suplemento de hierro,
puede tener un bebé pequeño o
prematuro.
La
falta de hierro es más recurrente en
mujeres que empezaron su embarazo
habiendo llevado una mala nutrición
anterior, que se han alimentado mal a
partir de la concepción, que han tenido
bebés con poco tiempo entre sus
nacimientos, que han sufrido mayor
número de mareos con vómitos o que su
embarazo es múltiple.
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