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Observa
En
caso de que el fluido vaginal sea diferente al
anteriormente mencionado, es importante que observes de
qué se trata. Por ejemplo si es amarillo, verde o de
textura espesa, con mal olor y sensación de comezón es
posible que tengas una infección. Por lo que necesitarás
hacerlo del conocimiento de tu médico para que te indique
el tratamiento adecuado. Es posible que esta infección
reaparezca después del parto. De cualquier forma, esto
no causará problema a tu bebé. Sin embargo, si se trata
de una vaginitis ocasionada por hongos, tu ginecólogo te
dará el tratamiento pertinente para que no la transmitas
a tu bebé en el momento del parto. En caso de que lo
contagiaras, esta infección no es peligrosa para él y
será fácil tratarlo.
Prevención
Para
evitar cualquier caso de infección, lo mejor es que
practiques reglas estrictas de higiene. Recuerda que
cuando pases al baño es muy importante que la limpieza la
realices de adelante para atrás. Y que cuando te bañes,
laves muy bien todo tu cuerpo.
Una
correcta alimentación es también importante ya que el no
consumir azúcar refinada ayuda pues este tipo de
azúcares proporciona un ambiente que favorece al
desarrollo de organismos infecciosos. Te aconsejamos
consumir diariamente un yogur que contenga cultivos de
lacto bacilos acidófilos vivos ya que hay investigaciones
que indican que esto puede reducir el riesgo de contraer
infecciones vaginales.
Si
tu esposo tiene alguna infección que pueda transmitirte
de manera sexual, lo mejor será que primero se trate
antes de tener relaciones contigo. Es posible que incluso
el médico les aconseje utilizar condón seis meses
después de haber desaparecido la infección para evitar
riesgos.
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