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Síntomas
y Prevención
Es
fácil reconocer los síntomas de las venas varicosas pero
su gravedad es variable por lo que pueden llegar a
provocar dolor intenso, suave, pesadez, o pueden no
producir sensación alguna. Se pueden ver como una pálida
sombra de venas azuladas o bastante visibles y
protuberantes desde el tobillo hasta la parte alta del
muslo. En las situaciones graves, la piel que cubre las
venas se hincha y se torna seca e irritada. Llega a
suceder que se desarrolle una tromboflebitis que es la
inflamación de una vena en relación con un coágulo
sanguíneo. Afortunadamente, se pueden prevenir o
suavizar los síntomas de las venas varicosas del
embarazo. Para esto debes evitar un excesivo aumento de
peso, no levantes objetos pesados, no permanezcas largos
periodos de pie o sentada. Cuando estés sentada, procura
elevar tus pies por encima del nivel de tu cadera. Cuando
te acuestes, levanta las piernas colocando una almohada
bajo los pies o bien acuéstate de lado. Utiliza medias o
calcetines elásticos no muy apretados; pero póntelos
antes de levantarte de la cama para no dar oportunidad a
la sangre a que se acumule en las piernas (no las uses
para dormir), no uses ropa apretada como fajas,
cinturones, ligas, medias con elástico arriba, zapatos
ajustados, etc. Al defecar, es importante que no hagas
esfuerzo, no fumes, haz ejercicio como caminata y recuerda
tomar vitamina C. En la mayoría de los casos, el problema
de las várices desaparecerá o por lo menos disminuirá
después del parto; más o menos cuando llegues al peso
que tenías antes de tu embarazo.
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