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En
lo que se refiere a los ácidos gástricos, estos irritan
el revestimiento del esófago provocando sensación de
quemadura que conocemos como acidez o indigestión cuando
el esfínter que separa el esófago del estómago se
relaja y permite el paso de la comida y los jugos
digestivos ácidos de nuevo hacia el esófago. Este tipo
de problema se acentúa durante los dos últimos
trimestres del embarazo debido al mayor tamaño del
útero. Para disminuir estos síntomas es necesario que
evites al ganar peso excesivo, come lentamente bocados
pequeños y bien masticados, es preferible que ingieras
varias raciones pequeñas en lugar de tres abundantes;
elimina de tu dieta alimentos picantes, especias, grasas,
carnes como embutidos, chocolate, café, alcohol, bebidas
gaseosas y menta (incluso en la goma de mascar), no
ingieras alimentos que contengan sodio o bicarbonato de
sodio, no uses ropa ajustada en la cintura y abdomen, no
fumes, al inclinarte, dobla las rodillas en lugar de
doblar la cintura para evitar hacer presión sobre el
útero y sobre el estómago, relájate y procura dormir
con la cabecera de la cama levantada unos 15 cms.
Antojos
También
es posible que tengas tanto antojos como desagrado
por alimentos debido a las hormonas o a otras causas. Es
cierto que tus gustos en cuanto a alimentación pueden
modificarse durante tu embarazo. Sin embargo, tus antojos
y aversiones deben ser tratados sin poner en riesgo las
necesidades de nutrientes de tu bebé. Es decir, si se te
antoja algo que es bueno tanto para ti como para tu bebé,
adelante; pero si el antojo te traerá consecuencias como
aumento de peso en el caso de los dulces, lo ideal será
que lo sustituyas por otra cosa que le sea buena a él. Si
este sustituto no te satisface, intenta distraer tu mente
haciendo algo de ejercicio, leyendo, relajándote, tomando
un baño, etc. Hay quien llega a sentir antojo por ciertas
sustancias como cal, ceniza, arcilla, etc. Si este es tu
caso, debes consultarlo con tu médico ya que puede
deberse a falta de hierro, calcio o cualquier otra
sustancia en tu organismo. Si por ejemplo en este momento
sientes aversión al pescado, la leche o algún otro
alimento necesario para tu bebé; es importante que lo
sustituyas por otro que te proporcione lo que él necesita
para desarrollarse adecuadamente. Por ejemplo, lo que tu
bebé necesita es el calcio por lo que si no quieres tomar
leche, puedes cambiarla por quesos, yogur, salmón,
sardina o cualquier otro alimento rico en calcio. Si no
acostumbras comer carne roja; el pescado, y las aves de
corral proporcionan más proteína y menos grasa por las
mismas calorías que la res y el cerdo.
Pregúntale
a tu ginecólogo qué puedes comer como sustituto para
aquello que no te gusta o no toleras. Generalmente este
síntoma va desapareciendo a partir del cuarto mes. Si
continúa será causa emocional más que física.
Senos
y Abdomen
Los
cambios en los senos seguirán siendo evidentes en
cuanto a aumento, pesadez, sensibilidad, hormigueo,
oscurecimiento de la areola y la red de líneas azules en
la piel a medida que aumenta la irrigación de los senos.
Quizá sientas ocasionalmente dolor de cabeza,
desvanecimientos o desmayos. Puede ser que desde ahora la
ropa te empiece a apretar sobre la cintura y el busto. Si
tu abdomen empieza a aumentar la causa en este
momento puede ser más por distensión intestinal que por
crecimiento del útero. De hecho, si has subido más de
kilo y medio, es necesario que revises tu alimentación.
Es importante que recuerdes que el sobrepeso y la flacidez
después del embarazo, se deben al aumento excesivo de
peso durante el mismo. Por esto es necesario comer en
forma adecuada y hacer ejercicio. El objetivo del aumento
de peso durante la gestación es para alimentar al feto
que se está desarrollando y para almacenar reservas para
la lactancia y nutrir a tu bebé. Si solamente aumentas el
peso necesario para este fin, tendrás un buen estado
físico y recuperarás tu figura después de terminada la
lactancia. Si no alimentas a tu bebé con leche materna,
tendrás que recuperar tu peso a base de dietas y
ejercicio.
Emocionalmente
En
cuanto a los cambios emocionales para este tu
segundo mes de embarazo, es probable que sientas alegría,
temores, dudas, inestabilidad como la que sientes antes de
tu menstruación, irritabilidad, tendencia al llanto y
cambios repentinos de humor.
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