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Cómo
Minimizarlos
Para
aliviar o por lo menos minimizar esta situación no
podrás tomar ningún medicamento, a menos que sea
recetado por tu doctor, por lo que es necesario que
mantengas una sana alimentación equilibrada, rica en
proteínas y en hidratos de carbono complejos; que tomes
mucho líquido en jugos de frutas o verduras, batidos de
leche, caldos o si prefieres los sólidos, consume
aquellos con elevado contenido de agua como son frutas y
verduras frescas en especial cítricos, melón y lechuga.
Evita tanto ver como oler aquello que te produce molestia.
Intenta comer antes de que te sientas hambrienta o con
asco. Una buena alternativa es hacer seis comidas ligeras
en lugar de tres abundantes, de esta manera mantendrás tu
estómago lleno y el azúcar tendrá un nivel estable.
Otra opción puede ser que comas en tu cama algo ligero
antes de levantarte y antes de dormirte. Te favorecerá
mucho el lavarte los dientes inmediatamente después de
tus alimentos y si tienes vómito, también para aminorar
el que tengas asco. Seguramente tu ginecólogo te
recomendará un suplemento de vitaminas adecuado. El
cansancio físico puede incrementar los mareos por lo que
es importante que estés relajada y que duermas lo
suficiente. Al levantarte, te ayudará si inicias tu día
lentamente, sin prisas, como en cámara lenta para no
agravar las náuseas. Evita al máximo el estrés tanto en
el trabajo como en tu casa. |