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Si
tienes que ir varias veces al baño durante la noche, reduce la
cantidad de líquidos a partir de las seis de la tarde. Sin
embargo, recuerda que durante el día debes beber por lo menos 8
vasos de agua pues de lo contrario puedes ocasionarte una
infección en el tracto urinario.
También
experimentarás cambios en los pechos como sensibilidad e
hinchazón por el aumento de estrógeno y progesterona; pesadez,
hormigueo. La areola se oscurece, se extiende y puede llegar a
presentar manchas aún más oscuras las cuales palidecen
después del parto pero no desaparecen por completo. Hay
también abultamiento de las glándulas sudoríparas que se
encuentran en la areola las cuales después recobran su tamaño
original; puede ser que empieces a notar una red de líneas
azules por el aumento de irrigación de los pechos, aunque
éstas suelen aparecer durante los siguientes meses. Son más
notorias en la piel clara. Estas venas representan el sistema de
abastecimiento de líquidos y nutrientes y desaparecerán al
termino de la lactancia. También sentirás cansancio y
sueño.
En este
momento no se ha producido un aumento perceptible del tamaño
del abdomen y no existe actividad fetal evidente por lo que
resulta difícil imaginar que dentro del propio cuerpo se
encuentra un bebé vivo y que va creciendo. Sin embargo, es
importante que si en cualquier momento de la gestación, los
síntomas de embarazo desaparecen llames a tu médico antes de
preocuparte.
Emocionalmente
Tendrás
quizá cierta inestabilidad la cual se puede comparar con la que
a veces sucede antes de la menstruación como cambios de
humor, irritabilidad, ganas de llorar y diversos
sentimientos tales como alegría, dudas, temores, etc. Estos
cambios son totalmente normales y suelen ser más pronunciados
durante el primer trimestre. No existe algo especial para
contrarrestar esta situación; sin embargo, te recomendamos
compartir con alguien tus sentimientos, tener un buen equilibrio
entre ejercicio y descanso y llevar una sana alimentación
evitando dulces, chocolates y cafeína. No te permitas caer en
una depresión la cual puede darse por ciertas causas tales como
estrés económico, falta de respaldo económico o moral por
parte del padre de tu bebé, dudas y ansiedad por tu propia
salud y por la de tu bebé, descanso u hospitalización por
complicaciones del embarazo, trastornos en tu estado de ánimo o
en el de tu familia. El estar deprimida, además de afectarte
haciéndote sentir vacía, provocará desorden en tu sueño,
cansancio y exagerados cambios de humor por lo que si estos
síntomas persisten, es indispensable que hables con tu médico
para solucionar esta situación ya que sólo en casos extremos
se administrará algún medicamento antidepresivo. Recuerda que
tu bebé recibe todo lo tú sientes y esto puede llegar a
perjudicarlo más de lo que imaginas en su vida futura.
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